Gatos y Respeto

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La gata del aviador

John Moisant and Mademoiselle Fifi

John Moisant y Mademoiselle Fifi

El aviador estadounidense John Moisant, también conocido como “el rey de los aviadores”, nunca se separaba de su gata, Mademoiselle Fifi. Incluso cuando llevaba a cabo acrobacias aéreas o daba vueltas alrededor de la Estatua de la Libertad, Mademoiselle Fifi estaba a su lado. Por eso se ganó el apodo de “Captain Kitty” (Capitán Minino).

Avión experimental diseñado por Moisant (1909)

Avión experimental diseñado por Moisant (1909)

John Moisant y su mecánico, Albert Fileux

John Moisant y su mecánico, Albert Fileux

Que se sepa, Mademoiselle Fifi realizó catorce vuelos documentados, e incluso se unió a John Moisant y a su mecánico Albert Flieux cuando llevaron por primera vez a un pasajero por encima del Canal de la Mancha el 23 de agosto de 1910.

El rey de los aviadores adoraba a la gatita y se esforzó en que se sintiera cómoda en el aire. Al parecer, destrozó los asientos de cuero en los primeros cinco vuelos y Moisant decidió envolverlos en cuerda de sisal para que pudiera hacerse las uñas. También ató el arenero delante del asiento del pasajero, que no tenía más remedio que aceptarlo.

El 10 de diciembre de 1910, John Moisant realizó un vuelo de entrenamiento antes de una carrera en Kenner, Luisiana. El aviador intentó aterrizar cuando una fuerte ráfaga de viento envolvió el avión, pero fue proyectado del aeroplano al caer este en picado desde una altura de unos 30 metros. Llevado de urgencia en tren a Nueva Orleans, falleció antes de llegar al hospital. Siempre había rehusado ponerse un cinturón de seguridad. Cuando el director de su empresa le pidió que fuera más prudente, contestó: “No me parece que vaya a morir en un accidente aéreo”.

Mademoiselle Fifi en el entierro de John Moisant

Mademoiselle Fifi en el entierro de John Moisant

Por suerte para Mademoiselle Fifi, no iba en el avión con su querido capitán.

John Bevins Moisant (25 de abril de 1868 – 31 de diciembre de 1910), además de aviador, era ingeniero aeronáutico, instructor de vuelo, hombre de negocios, cofundador de un conocido circo volador y revolucionario. Obtuvo los fondos necesarios para sus proezas en el aire mediante negocios en El Salvador, donde lideró dos revoluciones fallidas contra el presidente Figueroa en 1907 y 1909.

John Moisant

John Moisant

Nació en Kankakee, en el estado de Illinois. Sus padres eran granjeros inmigrantes francocanadienses. Tuvo tres hermanos y dos hermanas, entre los que Alfred y Matilde también fueron aviadores.

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En 1896 se trasladó con sus hermanos a El Salvador, donde compraron plantaciones de caña de azúcar que aportaron sustanciosos beneficios a la familia. En 1909, José Santos Zelaya, el presidente de Nicaragua, le pidió a John Moisant que asistiera a la Gran Semana de la Aviación de la Champagne, en Reims, Francia. A partir de entonces, Moisant se dedicó en cuerpo y alma a la aviación.

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Vida de dos gatas, de Pierre Loti

Pierre Loti dando de comer a sus gatos

Pierre Loti dando de comer a sus gatos

“Las dos gatas de las que voy a contar la historia están asociadas, en mi recuerdo, a algunos años relativamente felices de mi vida. Deben perdonarme si las llamo a ambas “Moumoutte”. Reconozco que nunca tuve imaginación para nombrar a mis gatas, siempre se llamaban “Moumoutte”, y sus hijos siempre eran “Mimi”. Sinceramente, no hay para mí otro nombre más apropiado, más “gato” que los dos adorables Mimi y Moumoutte. Por lo tanto, conservaré los nombres que tuvieron en la vida real las dos pobres y pequeñas heroínas de este relato: Moumoutte Blanca y Moumoutte Gris o China”.

Pierre Loti con dos de sus gatos

Pierre Loti con dos de sus gatos

Así empieza el libro “Vida de dos gatas” (Vie de deux chattes), escrito por Pierre Loti en 1907.

El libro Vida de dos gatas

El libro Vida de dos gatas

Louis Marie Julien Viaud (Pierre Loti) nació el 14 de enero de 1850 en Rochefort y murió el 10 de junio de 1923 en Hendaya. Fue escritor y oficial de la Marina francesa. Gran parte de su obra es autobiográfica y sus numerosos viajes por el mundo le sirvieron para escribir sus novelas. Por ejemplo, Tahití sirve de telón de fondo a “Rarahu: El matrimonio de Loti” (1882) o Japón a “Madama Crisantemo” (1887). Pero el país que más le atrajo sin duda alguna fue Turquía, tal como ilustra en “Aziyade” (1879), seguido por “Fantôme d’Orient” (Fantasma de Oriente, 1892).

Museo Pierre Loti (Rochefort)

Museo Pierre Loti (Rochefort)

Pero además de ser un apasionado del exotismo – así lo demuestra su casa de Rochefort, convertida ahora en un interesante museo -, también lo era de los gatos. Además de escribir un libro dedicado a dos de sus gatos, los menciona a menudo en sus novelas.

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Por ejemplo, Rarahu, la protagonista de “El matrimonio de Loti”, quería mucho a una gata melancólica llamada Turiri, que la seguía a todas partes maullando con tristeza y comiéndose mariposas azules. Solía usar símiles felinos para describir a muchos de sus personajes, y hablando de Rarahu, dice: “Tenía los ojos de color negro rojizo, llenos de exótica languidez, de mimosa dulzura, como la de un joven gato cuando se le acaricia”.

Belkis en brazos de Osman Daney, el criado de Loti

Belkis en brazos de Osman Daney, el criado de Loti

Los gatos ocuparon un lugar importante en la vida de Pierre Loti. De pequeño le acompañó el Sr. Ratón, también llamado “La supremacía”. Luego vinieron Gribiche y Bello; Belkis y Kedi-Bey, y Pamouk, un angora negro que trajo de Turquía. Insistía en que hubiera gatos a bordo de los barcos en los que navegaba. Incluso hizo imprimir tarjetas de visita para sus dos Moumouttes, “Moumoutte Blanca, primera gata en casa de Pierre Loti” y “Moumoutte China, segunda gata en casa de Pierre Loti”.

Pierre Loti (por Henri Rousseau)

Pierre Loti (por Henri Rousseau)

En 1908 se convirtió en presidente de honor de una sociedad protectora de gatos, “La patte de velours” (Pata de terciopelo).

Además de “Vida de dos gatas”, escribió otros relatos cortos acerca de los gatos; en uno de ellos, “Noyade de Chat” (Ahogamiento de gato), describe con tremendo realismo el horrendo y brutal gesto de una niña que ahoga a un gatito. Sus palabras desprenden un profundo amor por el pobre animal y un desprecio aún mucho más profundo por la criminal niña.

Acabaremos con otra cita suya: “Quizá sienta más compasión por las almas de las bestias que por las de mis hermanos, pues carecen de palabras y son incapaces de salir de su media noche, sobre todo porque son más humildes y más despreciadas”.