Gatos y Respeto

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El gato Morris, una estrella

El primer gato Morris fue visto por primera vez en 1969 anunciando la comida felina 9Lives y no tardó en hacerse famoso. Había sido rescatado de la calle por la Hinsdale Humane Society, situada en Hinsdale, una localidad a las afueras de Chicago. Ya era un gato adulto y es muy probable que estuviera abandonado.

1972

La agencia publicitaria Leo Burnett se había puesto en contacto con el adiestrador Bob Martwick porque buscaban un gato para promocionar una marca de latas, pero lo querían con aspecto de “macho”. Morris ya llevaba meses en la protectora y Marwick le encontró un día antes de que fueran a sacrificarlo.

Bob Martwick se quedó prendado del tranquilo gato naranja. Tan tranquilo que algunos incluso le tacharon de distante. Al cabo de pocos días se llevó a Morris y a otros gatos para que conocieran al equipo creativo de la agencia en Chicago. Primero presentó a los otros nueve gatos y reservó a Morris para el final. Con el fin de que el impacto fuera mayor, le dejó entrar solo en la sala.

1978

Según el adiestrador: “Saltó encima de la mesa y fue directamente hacia el director artístico, el pez gordo de la reunión, le dio un empujón con la cabeza y se sentó delante de él”. Parece ser que el director artístico, cuyo nombre no ha pasado a la historia, dijo: “Hemos encontrado al Clark Gable de los gatos”. Así fue como el primer gato Morris se convirtió en el representante de la marca 9Lives (en los países de habla inglesa, los gatos tienen 9 vidas, dos más que los nuestros). Protagonizó nada menos que 58 anuncios televisivos, y su imagen apareció en una infinidad de tazas, camisetas y otros objetos de merchandising.

1980

El trofeo dorado, al lado del que vemos a Morris, ofrecido por 9Lives al gato del año durante un concurso celebrado en el Beverly Hills Hotel, estaba hecho por la empresa que también fabricaba los premios Emmy, algo que demuestra la importancia de Morris.

Premio Morris a la Mejor Mascota

Jennifer Peterson, que empezó trabajando en los ochenta, tuvo el privilegio de conocer y viajar con el segundo Morris. Recuerda que ella y su equipo volaban en clase turista, mientras que Bob Martwick y Morris iban en primera. Eso sí, Morris siempre dentro de su transportín.

Jennifer Petterson, Morris (tercera generación) y Bob Martwick

“Se veía a un gato naranja por los agujeros del transportín, pero no se nos ocurría llamarle por su nombre porque la gente se habría vuelto loca”, dice la relaciones públicas. Fue una de las poquísimas personas que tuvo el privilegio de coger en brazos al segundo Morris porque Bob Martwick no quería que le tocaran. “Era muy agradable, pero muy estricto”, dice Jennifer Petterson, que también trabajó con otras estrellas, como Beethoven, Lassie y el perrito de la serie “Frasier”.

Calendario 1986

El primer Morris murió en julio de 1978 a los 17 años. El periódico The New York Times le dedicó una necrológica donde se especificaba que “Morris descansa cerca del hogar del Sr. Martwick”. El adiestrador empezó a visitar protectoras para encontrar a un gato que se pareciera lo suficiente a Morris como para sustituirle en los anuncios.

Morris, el autor

Bob Martwick falleció el 29 de agosto de 2001. Había pasado 27 años recorriendo Estados Unidos con dos estrellas felinas, conocidas por sus exigentes gustos en cuanto a comida. Dijo en muchas ocasiones que se consideraba el asistente de Morris y que disfrutaba siéndolo. Tenía otros animales, pero Morris fue el que alcanzó la fama.

Bob Martwick y el primer Morris

Los gatos que han sustituido a los dos primeros Morris proceden de protectoras y desde que empezaron a verse los anuncios, han recibido miles de cartas de fans a las que contestan con una huella de la pata delantera (no sabemos si la derecha o la izquierda). En 1988, el tercer Morris participó en la carrera para ocupar la Casa Blanca con el lema “Morris para presidente”; otro volvió a intentarlo en 2012 y cabe la posibilidad de que el actual gane si lo intenta en 2020.

2019

Todos los Morris han promocionado y promocionan la salud felina a través de acuerdos con diversas protectoras, además de visitar hospitales y colegios. En 2006 se lanzó la campaña “Morris Million Cat Rescue” (Rescate Morris de un millón de gatos), que logró su objetivo al cabo del tercer año: la adopción de un millón de gatos rescatados de protectoras. Gracias a la colaboración con la Asociación Veterinaria de América, de Schaumburg, Illinois, el mes de febrero fue declarado “Mes de la salud del gato”.

1984

El primer Morris trabajó en dos películas en 1973. La primera fue “Shamus, pasión por el peligro”, dirigida por Buzz Kulik, y protagonizada por Burt Reynolds y Dyan Cannon.  Según Mary Daniels, su biógrafa oficial, Morris tuvo que trasladarse a Brooklyn para rodar. En la primera escena en la que aparecía, debía lamer la cara de Shamus después de que a este le pegaran una paliza. Pero Morris prefirió colocarse de un salto en el borde de la bañera donde acaba el detective, lo que no estaba en el guion, pero gustó mucho al director.

Shamus

La segunda película fue “Un largo adiós”, de Robert Altman, con guion de otro gran amante de los gatos, el escritor Raymond Chandler, y protagonizada por Elliot Gould en el papel de Marlowe. Ahora bien, aquí existen discrepancias en cuanto a si realmente Morris participó en esta película. Volvemos nuevamente a su biografía oficial en la que se indica que Morris rechazó el papel por miedo a que le encasillaran al haber rodado otra película de detectives ese mismo año. El gato que salta encima del hombro de Robert Gould podría ser el no menos famoso Orangey (https://gatosyrespeto.org/2017/04/20/el-gato-orangey-un-premiado-actor/).

Un largo adiós

Raymond Chandler y su gato

A pesar de las dudas, hemos querido incluir unos cuantos fotogramas de “Un largo adiós” y sobre todo de la célebre gatera “El porto del gato”. Está claro que el gato de Marlowe sabía leer; más aún, hablaba español, pero su compañero humano flaqueaba bastante en cuanto a sus conocimientos idiomáticos.

 

 

 

 

 

El actual Morris reside en Los Ángeles con su adiestradora y compañera Rose Ordile. Juntos van a los rodajes donde trabajan otros de sus animales. También sabemos que visitó CatCon 2019, la feria felina más importante del mundo, celebrada en Pasadena, California, el pasado mes de junio. Por cierto, CatCon es una acérrima defensora del lema “Adopta, no compres”.

Morris en su casa actual


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El gato Orangey, un premiado actor

Rhubarb – Orangey, el director Arthur Lubin, y sus compañeros de reparto Jan Sterling y Ray Milland

Orangey saltó a la fama en 1951 cuando fue el primer gato en protagonizar una película, concretamente “Rhubard”, dirigida por Arthur Lubin, con Ray Milland, Jan Sterling y Gene Lockhart. El largometraje cuenta la historia de Rhubarb, un gato callejero atigrado de color naranja con mucho carácter al que adopta un millonario dueño de un club de béisbol profesional. Al fallecer, deja todo su dinero y el club al felino.

Gracias al éxito que obtuvo en su primera aparición en la gran pantalla, trabajó en numerosas películas, como la famosa “Desayuno con diamantes” (1961), de Blake Edwards, con Audrey Hepburn y George Peppard, donde interpretó al gato que recoge Holly Golightly. Comparten techo durante un tiempo, pero Holly nunca le da un nombre: “A pesar de ser algo incómodo, no tengo derecho a nombrarle hasta que pertenezca a alguien”.

La actriz dijo una vez que lo peor que jamás había tenido que hacer en una película era echar a Gato del taxi bajo la lluvia: “Fue lo más desagradable que jamás hice como actriz en una película”. No podemos afirmarlo, pero creemos que le gustaban los gatos.

Orangey tuvo el papel de Neutrón en “Regreso a la Tierra” (1955), de Joseph M.  Newman, una película de ciencia-ficción, como puede deducirse por el título. A continuación le vimos en “El increíble hombre menguante” (1957), de Jack Arnold, en la que interpretaba a Butch, el gato de la familia que amenaza al muy menguado protagonista.

Regreso a la Tierra

 

El increíble hombre menguante

Entre 1952 y 1956 interpretó a la gata Minerva en la serie “Our Miss Brooks”, protagonizada por Eve Arden en el papel de una maestra soltera con una gata. A principios de los sesenta apareció en uno de los episodios de “El Show de Dick Van Dyke”, concretamente en “¿Dónde has estado, Fassbinder”, como Mr. Henderson. También fue uno de los animales de Elly en la famosa serie “Los nuevos ricos” (1962) y participó en algunos episodios de “Mi marciano favorito” (1963).

El show de Dick Van Dyke

 

Gigot

Trabajó en otras tres películas, “Gigot” (1962), con el genial Jackie Gleason; “La comedia de los terrores” (1964), de Jacques Tourneur, con Vincent Price y Peter Lorre, en el papel de Cleopatra, y finalmente “El pueblo de los gigantes” (1965), una película malísima donde interpretó a un gato gigante.

Los nuevos ricos

 

Mi marciano favorito

En total, catorce años de estrellato. No está nada mal. Orangey pertenecía al conocido domador de animales Frank Inn y fue su primera gran estrella. La segunda fue Higgins, un perro callejero rescatado de la perrera que tuvo un papel protagonista en la serie “Expreso a Petticoat” (1963), y en los largometrajes “Mooch Goes to Hollywood” (1971) y “Benji” (1974). Adoraba a los animales y no soportaba que las perreras sacrificaran animales sanos, por lo que los adoptaba. Si tenían aptitudes interpretativas, se los quedaba; si no, se los regalaba a amigos. Parece ser que en una época llegó a tener hasta mil animales y a gastar unos 400 dólares diarios en alimentarlos.

La comedia de los terrores

 

Our Miss Brooks

Pero volvamos a Orangey, ganador de dos premios Patsy, el equivalente del Oscar para animales, por “Rhubarb” y “Desayuno con diamantes”, las dos grandes películas de su carrera. Sin embargo, se rumorea que Orangey siempre tuvo dobles, aunque Frank Inn jamás quiso reconocerlo. Los gatos no se dejan amaestrar con tanta facilidad como los perros; tampoco imaginamos a un gato dispuesto a repetir la misma toma doce veces… Las malas lenguas dicen que para “Rhubard”, Frank Inn llegó a usar hasta 36 gatos anaranjados diferentes y doce para “Desayuno con diamantes”. Orangey existió, de eso no cabe duda, pero es muy posible que no fuera uno solo. Catorce años bajo los focos son muchos años para un gato; catorce años aguantando el ajetreo que supone un rodaje, las carreras, el ruido y los gritos hasta el famoso “¡Silencio, se rueda!”

Rhubarb

Orangey tenía, además, la reputación de ser un gato difícil. Según dicen, se comportaba modélicamente durante el rodaje, pero en cuanto oía “¡Corten”, podía arañar o morder a su coprotagonista, algo de lo que dudamos. Ningún estudio permitiría que un gato arañase o mordiese a una estrella del calibre de Audrey Hepburn, por ejemplo. Tristemente, cabe la posibilidad de que todos los Orangey estuvieran desungulados, una operación que por fin se ha prohibido en España.

Un ejecutivo de Paramount Studios describió a Orangey como “el gato más malvado del mundo”. Cuentan que aguantaba pacientemente mientras se rodaba, pero que entre toma y toma aprovechaba cualquier despiste para escaparse con la consecuente pérdida de tiempo mientras se le buscaba. Incluso dicen que Frank Inn apostaba perros en las salidas para impedirle que desapareciera. También dudamos que esto ocurriera a menudo; una o dos veces quizá… Pero Orangey era una estrella, y ya se sabe, todas las estrellas se rodean de una leyenda.

El pueblo de los gigantes

Dedicamos esta entrada a todos los gatos que han trabajando y siguen trabajando en el cine para entretenernos. Las leyes de protección animal han mejorado; ahora, al final de todas las películas con animales aparece un cartel garantizando que ninguno ha sido maltratado ni ha sufrido durante el rodaje. Pero basta con pensar en las horas que pasan metidos en un transportín – nos referimos a gatos -, al calor de los focos y a todo lo que supone un rodaje para echarse a temblar.