Gatos y Respeto

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Los gatos de McSorley y el pintor John French Sloan

Los gatos de McSorley (John Sloan, 1928-29)

“Los gatos de McSorley” es el título de un cuadro pintado por John French Sloan en 1928 o 1929. La obra muestra la sala de un bar con clientes apoyados en la barra, otros sentados en mesas y, a la derecha, McSorley, el dueño, rodeado por cuatro gatos a los que mira mientras abre una heladera. Hay un quinto gato con el rabo muy tieso en la parte superior del mueble.

El bar de McSorley, por el viñetista Don Freeman (durante la Prohibición)

En 1919, Bill McSorley le dijo a un reportero del New York Evening Telegram que desde 1854, cuando su padre abrió McSorley’s Old Ale House (La vieja cervecería de McSorley) en el East Village de Nueva York, siempre habían vivido gatos en el bar. “Mi padre quería que hubiera gatos; siempre decía que ‘cuesta menos alimentar a gatos que llamar a un fontanero’. Los gatos ahuyentan a las ratas que roen las cañerías”.

El restaurane chino (John Sloan, 1909)

Bill McSorley no era un hombre amable con los clientes, pero se portaba de maravilla con sus gatos. Llegó a tener dieciocho paseándose por el bar, aunque preferían dormir en el salón trasero. En 1940, Joseph Mitchell escribió en The New Yorker: “Cuando llegaba la hora de darles de comer, por muy lleno que estuviera el bar, abandonaba la barra y golpeaba una cacerola vacía. Los gatos acudían de todos los rincones del bar, moviéndose como leopardos”. McSorley los alimentaba con hígado de buey crudo picado.

El bar de McSorley (John Sloan, 1912)

McSorley’s cambió de manos, pero la tradición se mantuvo y siempre hubo un gato en el bar hasta bien entrado el año 2011 cuando un inspector del Departamento de Salud de Nueva York prohibió la entrada a Minnie durante el horario de apertura. A partir de ese momento, Minnie fue relegada a la parte trasera siempre que había clientes.

Minnie en McSorley

Asimismo, obligaron a Matty Maher, el dueño, a limpiar las fúrculas de pollo colgadas encima de la barra por los soldados que zarpaban el día siguiente hacia Europa para luchar en la II Guerra Mundial. Otro sacrilegio, ya que los huesos representaban a los chicos que nunca habían vuelto.

Woody Guthrie en McSorley’s (1943)

Hasta el año 1970, el lema del bar había sido: “Buena cerveza, cebolla cruda y nada de mujeres”. A partir de ese año, el último McSorley tuvo que rendirse y permitir la entrada a las mujeres. Matty Maher falleció en enero de 2020. Ignoramos si McFarley’s sigue abierto. Por cierto, solo se servía “ale”, una cerveza de fermentación alta.

El bar de McSorley (1970)

Otro conocido lugar con gato era Sammy’s Follies, en el Bowery neoyorquino. Más que un bar era un cabaret, con actuaciones y pista de baile, tanto para ricos como para pobres. Durante un tiempo hubo un gato, como demuestran estas tres fotos tomadas en los años cuarenta.

El gato de Sammy’s Follies

El gato de Sammy no le hacía ascos a la espuma de la cerveza. En otra foto le vemos en brazos de una mujer en actitud protectora. Finalmente está comiendo en la barra debajo de un cartel que reza: “Si los hombres y las mujeres que luchan por nosotros no pueden beber después de medianoche, cerramos a medianoche. Por favor, cooperen”.

Pero volvamos al pintor John Sloan, a quien le debían gustar los gatos. En uno de sus primeros cuadros, “El gato de Green”, de 1900, vemos a dos gatos, uno blanco y otro negro. No sabemos cuál de los dos era el gato de Green.

El gato de Green (John Sloan, 1900)

Nació en Lock Haven, Pensilvania, el 2 de agosto de 1871, pero creció en Filadelfia. Vivió en esta ciudad hasta que se trasladó a Nueva York en 1904. Su padre sufrió una depresión nerviosa en 1888 que le impidió seguir trabajando, y el joven de 17 años tuvo que dejar los estudios para mantener a la familia.

Patio trasero de Greenwich Village (John Sloan, 1914)

Encontró un trabajo como cajero en una librería que le dejaba mucho tiempo para leer y estudiar los libros de arte. Dos años después fue contratado en una papelería y empezó a diseñar felicitaciones mientras seguía dibujando, pintando, haciendo grabados y estudiando arte en clases nocturnas.

(Detalle)

En 1892 empezó a trabajar como ilustrador para el periódico Philadephia Enquirer y conoció a Robert Henri, un talentoso pintor y defensor de la independencia artística que se convirtió en su amigo de por vida. En 1893, ambos fundaron el Charcoal Club, del que fueron miembros George Luks y Everett Shinn.

Everett Shinn, Robert Henri y John Sloan

En 1898, a los 27 años, conoció a Anna Maria Wall, a la que todos llamaban Dolly, nacida el 28 de julio de 1876, y los dos se enamoraron perdidamente. Sloan aceptó las dificultades que implicaba la relación. Dolly era alcohólica, trabajaba en unos grandes almacenes, pero redondeaba sus ingresos en un burdel, lugar donde se vieron por primera vez.

Dolly con un gato (John Sloan)

La pareja se mudó a Nueva York en 1904 y se instalaron en un piso en el Greenwich Village. John Sloan trabajaba para el Philadelphia Press como ilustrador independiente y vendía dibujos de forma regular a editoriales y otras publicaciones neoyorquinas. El estado mental de Dolly empeoraba, obsesionada con la idea de que su marido iba a dejarla. Un médico le aconsejó que escribiera en un diario lo mucho que la amaba y que lo dejara donde ella pudiera encontrarlo.

Gato callejero (Everett Shinn, 1938)

Durante siete años, hasta 1913, el pintor declaró su amor a su mujer por escrito para tranquilizarla. Seguía pintando cuadros al óleo, pero vendía muy poco. Ese mismo año fue miembro del comité organizador del legendario Armory Show, donde expuso cinco grabados y dos cuadros. Uno de ellos era “El bar de McSorley”, pero no se vendió. Es más, el cuadro no fue adquirido hasta 1932 por el museo Detroit Institute of Arts.

Cori y el gatito (Robert Henri)

El primer cuadro del bar de McSorley fue pintado en 1912. Pasarían 16 años hasta que John Sloan volviera pintar cinco escenas dentro del bar, una de las cuales es el cuadro con el que empezamos esta entrada, “Los gatos de McSorley”.

Dibujo de John Sloan, 1915

Al año siguiente empezó a impartir clases en la Art Sudents League (Liga de Alumnos de Arte). Permaneció dieciocho años en esta escuela y acabó siendo su director. Pertenecía al Partido Socialista y, como pacifista, se opuso a la entrada de Estados Unidos en la I Guerra Mundial.

El gato negro (Everett Shinn)

A partir de 1918, Dolly y él pasaban cuatro meses al año en Santa Fe, Nuevo México, y se interesaron por el arte y las ceremonias de los nativos americanos. En 1922, John organizó una exposición en la Sociedad de Artistas Independientes de Nueva York – que había cofundado en 1916 – de obras realizadas por pintores indios. También fue un acérrimo defensor del trabajo de Diego Rivera, a quien describía como “el único artista de este continente que está a la altura de los viejos maestros”.

Gato en callejón (John Sloan, 1907)

A pesar de ser admirado y muy reconocido, nunca vendió muchas obras en vida. Es uno de los artistas que más se identifica con la famosa escuela realista Ashcan, además de Robert Henri. Al contrario de este último, no era un pintor rápido y tardaba mucho en acabar un cuadro, lo que llevó a Henri a decir que era “el participio pasado de lento”.

Gatos callejeros (Everett Shinn)

Dolly falleció de una enfermedad coronaria en 1943. El pintor se casó al año siguiente con Helen Farr, una antigua alumna suya cuarenta años más joven que él con la que había tenido una aventura en los años treinta. John Sloan murió el 7 de septiembre de 1951. A partir de ese momento, Helen se encargó de distribuir la mayoría de las obras que no se habían vendido a los principales museos del mundo. También recopiló y publicó los mensajes de amor que el artista dejaba por la casa para que Dolly los encontrara.

Tomando el sol (John Sloan, 1941)


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Gatos, algunas vacas y el artista californiano Lowell Herrero

Lowell Herrero nació el 10 de octubre de 1921 en Oakland, California. A los seis años ya pintaba con un amigo suyo que vivía al otro lado de la calle. Unos años después empezó a dibujar viñetas de granjeros, a pesar de no saber nada de granjas ni de sus habitantes, según comentó en una ocasión.

Gato jardinero

Envió sus dibujos a los ilustradores de Walt Disney, entre otros a E.C. Segar, el creador de “Popeye”. No solo le contestaron animándole a seguir, también le enviaron dibujos suyos. En el instituto logró ahorrar dinero para ir a la universidad con la intención de entrar después en Walt Disney como animador, pero Pearl Harbor lo cambió todo.

Gato mariposa

Tenía 21 años, y para evitar que le reclutaran, se ofreció voluntario en los Guardacostas de San Francisco. Primero fue marinero, pero sus superiores se dieron cuenta de que sabía dibujar y le destacaron a la base. Allí pasó más de tres años dibujando viñetas para el periódico “Barracks Watch”.

Gato de invierno

Al acabar la guerra pudo pedir un préstamo al gobierno por su condición de exsoldado que le permitió estudiar en la Escuela de Artes y Oficios de California, en Oakland, donde conoció a Nathan Oliveira, un pintor nacido en la misma ciudad y uno de sus grandes amigos.

Gato en caja

Al poco de graduarse en 1949 encontró trabajo como ilustrador en la empresa Standford & Sanvick de San Francisco. En 1953 fundó, con dos amigos, la agencia de diseño gráfico Butte, Herrero & Hyde, que no tardó en tener mucho éxito y clientes por todo el país.

Gato en campo de lavanda

Pasaron los años y Bruce Butte, uno de los tres socios, dejó el mundo del diseño gráfico para dedicarse a la pintura. Fue un momento decisivo para Lowell Herrero. Empujado por su amigo Nathan Oliveira, también decidió lanzarse. En una entrevista dijo que había perdido el interés por el diseño comercial, sobre todo después de separarse de su primera mujer.

Gato y rana

En 1980 conoció a Janet Gentile, proveniente asimismo del mundo de la publicidad. Le dijo que tenía pensado dejar el arte comercial y que sus ingresos iban a caer drásticamente, pero Janet se ofreció a ayudarle durante un año. En esa misma época comenzó a pintar las series de gatos y vacas que acabarían en los calendarios superventas publicados por Lang Graphics.

Calendario Shell

Las vacas de Lowell Herrero, cuando las representa al lado de un granjero, son en ocasiones desmesuradas en comparación al hombre, pero tratándose de un gato con una vaca, el primero cobra importancia y la vaca pierde tamaño. Sus animales son expresivos, aunque miren fijamente al autor como si se tratara de un fotógrafo, y muchos de sus gatos parecen haber sido observados en la realidad, como si hubiera tenido gatos.

Un conocido suyo, Bill Dodge, abrió una galería en Carmel y vendió un cuadro que le había pedido prestado. Después de vender unos cuantos más, le organizó su primera exposición en solitario. Posteriormente, Carolyn Walsk, dueña de una galería en Nantucket, Massachusetts, también le descubrió. Lowell pintaba temas de la Costa Este para una galería y de la Costa Oeste para la otra.

Gato bañera

Se casó con Janet y se compraron una vieja casa victoriana en el barrio South Park de San Francisco. La abuela de Janet vivía en Calistoga, en el Valle de Napa, y adquirieron un terreno en el Monte Santa Helena para construir un enorme estudio con paredes de vidrio.

Gato entre pensamientos

La naturaleza que le rodeaba quizá le recordó las viñetas que dibujaba de niño cuando no sabía nada del campo. A partir de ese momento pintó cuadros de gran tamaño con escenas de vendimia, cosechas y trabajos en el campo que le aportaron aún mayor fama.

Vendimia en el Valle de Napa

También sentía una profunda atracción por la Toscana, región que descubrió en varios viajes después de casarse con Janet. Un día plasmó una casa de campo imaginaria de la Toscana en un cuadro, y la pareja convirtió su sueño en realidad al construir la casa en el Valle de Napa, cerca del estudio, en 2001.

En su estudio de Napa

Lowell Herrero decía que parte de su éxito se debía a que distorsionaba la figura humana, que lo exageraba todo, que aplanaba los paisajes, dejándolos sin relieve. Pero que, al contrario de los auténticos artistas naífs, él controlada lo que hacía porque había estudiado.

Gato estantería

Reconocía que los pintores que más le habían influido eran Picasso, Matisse, Seurat y Van Gogh, aunque su estilo no tenía nada que ver con el de ellos. Su uso de la distorsión, del puntillismo en algunas obras y una aparente ingenuidad le convirtieron en un artista difícil de encasillar. No tenía miedo al “merchandising”. No solo ilustró calendarios, sino que sus gatos y vacas decoran hasta la saciedad tazas, platos y otros objetos. Eso sí, en el reverso de cada plato se especifica que son de decoración y no para uso práctico.

Gato gordo

Gato ventana

Algo en sus cuadros nos hace pensar que debió ser un hombre con sentido del humor,  amable y amante de los animales. Sus mejores amigos se metían con él llamándole “La leyenda en vida” (por la fama que le dieron los calendarios) o también “El Sr. Maravillas”, pero el diminutivo más habitual era “Hache”.

Gato joven

Gato Lord Buffington

Nunca dejó de pintar hasta que falleció el 28 de noviembre de 2015 a la edad de 94 años. Él mismo decía: “Me entusiasma pintar. Me encanta el arte. Nunca me jubilaré. Cuando me vaya, quiero que sea delante del caballete, pintando. Mientas pinto, soy el hombre más feliz de todo el Valle de Napa”.

Nunca rompemos nada


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Gatos, indios norteamericanos y Fritz Scholder

Autorretrato con gato gris

 “Probablemente sea la primera persona en la historia del arte que haya realizado el retrato de un indio con un gato. Se han pintado muchos retratos de indios con perros. Pero nadie se ha dado cuenta de que los indios aman a los gatos”. Así hablaba Fritz Scholder en 2003 acerca del cuadro “Autorretrato con gato gris”, pero ya hacía tiempo que pintaba a indios norteamericanos con gatos.

Nació el 6 de octubre de 1937 en Breckenridge, Minnesota, en una familia de ascendencia alemana en parte. Muy pronto supo que quería pintar y sintió pasión por coleccionar objetos. Es conocido sobre todo por sus pinturas, aunque tiene en su haber numerosos grabados, aguatintas, litografías, monotipias, fotografías, collages y esculturas.

Estudió en el instituto de Pierre, Dakota del Sur, con el célebre artista sioux Oscar Howe. En 1957 se trasladó con su familia a Sacramento, California, y fue alumno del conocido pintor Wayne Thiebaud. Este le invitó a formar parte de una galería cooperativa cuya primera exposición recibió críticas excepcionales. Pronto realizó su primera exposición en solitario en el Museo de Arte Crocker de Sacramento. Al graduarse en la Universidad Estatal de Sacramento en 1961, fue invitado a participar en el Proyecto Rockefeller de Arte Indio en la Universidad de Arizona. Después de sus estudios de posgrado, empezó a trabajar en 1964 como profesor de Pintura e Historia del Arte Contemporáneo en el recientemente inaugurado (1962) Instituto de Indios Americanos de Santa Fe, Nuevo México.

Persona gato

 

Persona gato

Fritz Scholder era indio norteamericano por su abuela, que pertenecía a los luiseños (Payómkawichum en luiseño), una tribu originaria de la costa oeste establecida entre Los Ángeles y San Diego. Los españoles les llamaron luiseños debido a la proximidad de la Misión San Luis Rey de Francia. En 1967, el pintor expuso una nueva serie de cuadros – siempre pintaba series – muy controvertida porque retrataba “al indio auténtico”. Como hemos dicho antes, fue el primero en describir al indio norteamericano en compañía de gatos, pero también los pintó envueltos en la bandera estadounidense, con latas de cerveza y de refrescos. Tenía un objetivo muy claro: los eternos lugares comunes de la cultura dominante blanca. No había sido educado como un indio y su punto de vista era único.

Indio con gato

En 1969 viajó a Europa y al norte de África. A su regreso a Santa Fe, un año después, adquirió una pequeña casa de adobe que convirtió en estudio y hogar. Ya era una importante influencia para toda una generación de artistas indios norteamericanos. Además de exposiciones en solitario en conocidas galerías, daba numerosas conferencias en universidades, entre ellas Princeton y Dartmouth College.

 

Máscara gato

Fue invitado a exponer en solitario en la V Feria de Arte de Basilea, Suiza, en 1974. Desde allí, decidió viajar a Egipto para pintar la esfinge y las pirámides. En 1975 realizó sus primeros grabados y su primera exposición de fotografías tuvo lugar en 1978. Cuatro años después, el famoso arqueólogo Kent Weeks le invitó a que regresara a Egipto. En 1984 fue nombrado miembro vitalicio del Salón de Otoño de París y su obra se mostró en el Grand Palais. En los noventa publicó numerosos libros con poemas y grabados, y su primer libro digital salió en 2000. Expuso regularmente en galerías y tuvo varias retrospectivas en museos estadounidenses. En 2002 fue galardonado con el Premio del Gobernador de Arizona.

Rolling Cat 1

 

Rolling Cat 2

En 2001, Joshua Brockman, periodista del New York Times, visitó al pintor en su casa de Santa Fe y la describió como un oasis de palmeras y adelfas. Dice que el porche había sido convertido en una especie de sala de calaveras decorado con toda la parafernalia del Día de los Muertos mexicano. Parece ser que en el jardín había varias esculturas con calaveras en lugar de cabeza, obra del artista, y que en la biblioteca vio un cráneo del siglo XVIII grabado con símbolos de brujería. A pesar de esta decoración, el pintor le confesó que “me considero un optimista nato, lo que quizá pueda sorprender porque me gusta el lado oscuro de las cosas, pero cada día es una verdadera celebración y me siento feliz cada mañana cuando me despierto”.

Él mismo se consideraba un expresionista americano, aunque muchos críticos le etiquetaban de simbolista o colorista, y se defendía diciendo: “Un expresionista es alguien que disfruta pintando y con los materiales. La pintura gotea, mancha. No intento engañar a nadie y convencer de que esto es un objeto tridimensional en una superficie bidimensional”.

Los que le conocieron le recuerdan como un hombre jovial, lleno de vida, siempre sonriente, que vivía con sencillez y mucho estilo, como lo demuestra el vehículo que usaba para salir de su casa: un Rolls-Royce de 1979 con cristales ahumados. Era un tremendo coleccionista de libros, objetos de arte y curiosidades, y tenía una predilección especial por las piezas egipcias; poseía un sarcófago, así como momias de un niño, de un halcón, de un perrito y de un gato. “Considero la cultura egipcia la más fascinante y más importante de todas”, dijo una vez. “Me gusta que hicieran dioses de los animales, mientras que en nuestra cultura tendemos a ser crueles con los animales”. También creía que todos los seres humanos debían tener un espíritu animal gemelo y que el suyo era el búfalo.

Falleció el 10 de febrero de 2005 a los 68 años. Tres años después, el Museo Nacional de Indios Norteamericanos realizó una doble retrospectiva de su obra, titulada “Indian/Not Indian” (Indio/No indio), en Washington DC y en Nueva York. En 2009, el entonces gobernador de California, Arnold Schwarzenegger y Maria Shriver le incluyeron en la lista de los trece elegidos para el Salón de la Fama de California.

El 4 de octubre de 2015, el Museo de Arte de Denver inauguró una exposición itinerante de sus series “indias” titulada “Super Indian: Fritz Scholder, 1967-1980”, que a continuación viajó al Museo de Arte de Phoenix, Arizona, y al Museo Nerman de Arte Contemporáneo de Overland Park, Kansas.