Gatos y Respeto

Por unos gatos felices

Los gatos cambiantes, o Bakeneko, de Japón

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Escenas de una obra kabuki, de Utagawa Kuniyoshi

Escenas de una obra kabuki, de Utagawa Kuniyoshi

Se cree que el gato doméstico no llegó a Japón hasta el siglo VI de nuestra era, con el auge del budismo. Los monjes llevaron gatos a los monasterios para proteger de los ratones los textos sagrados y no tardaron en ser muy apreciados por la aristocracia, que los paseaba con correas, mientras el pueblo llano se limitaba a tener réplicas a la entrada de las casas. Al final de la era Azuchi-Momoyama (1573-1603) se promulgó un edicto prohibiendo mantener encerrados y atados a los gatos debido a una plaga de roedores que amenazaba la industria de la seda. Los gatos tuvieron que trabajar y muchos artesanos se hicieron con uno o dos.

Bakeneko

Bakeneko

Curiosamente, las leyendas en torno a los bakeneko empezaron a surgir a partir de la era Edo (1603-1868), poco después de que el gato se hiciera popular, aunque los gatos-monstruo (yōkai) remontan a la era Kamakura (1185-1333). Ya en las setsuwa (cuentos de transmisión oral anteriores al siglo XIV) se habla de gatos comportándose de forma muy extraña y que “quizá se hayan convertido en demonios”. Pero los bakeneko aparecieron a partir del siglo XVII. Eran gatos capaces de adoptar forma humana (bake = cambiar; neko = gato), aunque algunos se presentaban en su aspecto felino, pero hablaban y vestían como los humanos. A veces se les representaba bailando con una toalla encima de la cabeza. Para que un gato se transformara en bakeneko, era necesario que hubiese vivido bastantes años, al menos diez.

Dibujo de un Bakeneko bailando, de Yosa Buson (1754)

Dibujo de un Bakeneko bailando, de Yosa Buson (1754)

Durante la era Edo, los bakeneko aparecieron en los kiboshi o relatos ilustrados, en los sharenbon o cuentos típicos de los barrios de prostitución, en las obras de teatro kibuki y en las impresiones ukiyo-e con planchas de madera. Casi todos los relatos empiezan de la misma forma: un cliente, después de solazarse con una bella prostituta, se queda dormido. Se despierta en plena noche y la ve, siempre de espaldas, devorando pescado o marisco. Entonces se da cuenta de que ha estado con una bakeneko. Cuando adoptan forma humana, las mujeres bakeneko tienen una peculiaridad: carecen de sombra o, en todo caso, su sombra es la de un gato. Las bakeneko no suelen saciar su hambre con los clientes, excepto en rarísimas ocasiones.

Bakeneko bailando

Bakeneko bailando

Se ha querido explicar la imagen de la joven de espaldas, comiendo a escondidas, aduciendo que las cortesanas no comían durante las largas veladas en las que entretenían a sus clientes. Estos sí comían y bebían mientras ellas les servían, cantaban, tocaban instrumentos musicales. Lógicamente, las mujeres tendrían hambre y aprovecharían el sueño del cliente para comer. Otra explicación supuestamente “lógica” de la existencia de los bakeneko es que la población con pocos recursos usaba aceite de pescado para llenar las lámparas y que los gatos, atraídos por el olor, lo lamían mientras la lámpara estaba encendida, proyectándose una sombra desmesurada y temblorosa que asustaba a sus dueños.

Para terminar, contaremos la leyenda más famosa de todas, la del bakeneko bebedor de sangre, “El alboroto del bakeneko de Nabeshima”. Nabeshima Mitsushige contrató a Ryūzōji Matashichirō para ser su oponente cuando jugaba al go, pero este contrarió a su señor, que le hizo degollar. La madre de Ryūzōji contó sus penas al gato que había criado y se suicidó. El gato lamió la sangre y se convirtió en bakeneko; cada noche subía al castillo del daimyo y le atormentaba, hasta que el fiel criado Komori Hanzaemon le mató y salvó a la familia Nabeshima.

Mujer gato

Mujer gato

Hay un paralelo histórico a esta leyenda. El clan Ryūzōji era más antiguo que el clan Nabeshima, y después de la muerte de Ryūzōji Takanobu, su ayudante Nabeshima Naoshige se hizo con el poder. Takafusa, el nieto de Takanobu, murió de repente y su padre Masaie, que debía ocupar el liderato del clan, se suicidó. A continuación se produjeron grandes disturbios que quizá dieron pie al nacimiento de esta leyenda. Posteriormente fue llevada con mucho éxito a los escenarios en varias ocasiones, sobre todo durante la era Kaei (1848-1854), bajo el título “Hana Sagano Nekoma Ishibumi Shi”. Sin embargo, un miembro del clan Nabeshima presentó una queja y la obra fue prohibida, adquiriendo todavía mayor fama.

Mujer con sombra de gato

Mujer con sombra de gato

A principios de la era Shōwa (1926-1989) se realizaron varias películas kaidan de éxito en torno a la leyenda. Las actrices Takako Irie y Sumiko Suzuki, que encarnaban el papel de gata cambiante, se hicieron muy famosas y eran conocidas como “las actrices bakeneko”.

Prostituta bakeneko comiendo pescado, de Torii Kiyonaga (1775)

Prostituta bakeneko comiendo pescado, de Torii Kiyonaga (1775)

Hombre acompañado por una prostituta bakeneko

Hombre acompañado por una prostituta bakeneko

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