Gatos y Respeto

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El gato sin adulterar, de Terry Pratchett

Además de la saga de novelas “Mundodisco”  y otros libros de ciencia-ficción, Terry Pratchett escribió un librito genial de 46 páginas titulado “The Unadulterated Cat” (El gato sin adulterar, o también, El gato en estado puro), donde describe con total precisión el comportamiento de un gato auténtico, es decir, un callejero de pura raza.

¿Es tu gato? Pensé que era el mío.

Terry Pratchett con su inseparable sombrero negro y un gato a juego

Empieza así: “El gato sin adulterar va camino de convertirse en una especie en peligro de extinción, ya que cada vez tendemos a aceptar más a esos gatos producidos industrialmente que nos venden las agencias de publicidad – mininos que ronronean plácidamente delante de bandejas plateadas llenas de comida como los que salen en la tele. Pero la campaña a favor de los gatos auténticos cambiará todo esto ayudándonos a reconocer a un verdadero gato sin adulterar cuando se cruce en nuestro camino. Basta con unos pocos ejemplos: las orejas del gato auténtico parecen haber sido esquiladas; el gato auténtico no sale en tarjetas navideñas… el gato auténtico no lleva collar antipulgas… y tampoco corre detrás de algo que lleve una campanita. Pero el gato auténtico come tarta de queso. Y menudillos. Y mantequilla. Y cualquier cosa que se deje en la mesa, siempre y cuando crea que no les pillarán. El gato auténtico oye abrirse la puerta del frigorífico aunque esté dos habitaciones más allá”.

-¿Qué tal son tus nuevos dos patas? -A mí me parecen todos iguales.

Basta con leer este primer párrafo para saber que el Sr. Pratchett no solo era un experto en “Mundodisco”, sino también en el mundo gatuno. El libro está dividido en diecinueve capítulos que van desde cómo hacerse con un gato, pasando por las enfermedades, la comida, sexo, higiene, hasta el futuro del gato auténtico. Dicho así, el lector ingenuo podría creer que se encuentra ante el habitual libro de gatos, pero estaría equivocado.

Si no fuera porque me das de comer, juraría que solo eres un producto de mi imaginación.

Escojamos un capítulo al azar, “Poner nombre a los gatos”. Con razón dice que menos del 17% de los gatos acaban con un nombre diferente al que se les puso en un primer momento, a pesar del esfuerzo que supuso encontrarlo: “Tiene pinta de Ofelia, pero al final la gata se llamará Mipo o Ratosa. Eso nos lleva a lo que debe tenerse en cuenta a la hora de nombrar a un gato: debe ser algo de lo que nadie se avergüence cuando llame al gato a medianoche o a primera hora de la mañana mientras golpea una lata de paté con una cuchara.” Y añade que cuanto más corto, mejor. Dicho esto, en ocasiones los gatos tienen nombres larguísimos tipo ‘saldeahiquetemato’ o el también conocido “sueltaesoahoramismogatoasqueroso’. En su opinión, ningún gato auténtico puede llamarse Frufru José Vicente Junior.

Me preocupa no ir al cielo si no soy bueno con los mininos.

Terry Pratchet también habla de la alimentación gatuna. Como todos los que tenemos gatos, descubrió que esa fantástica lata que anuncian en la tele suele ser rechazada de lleno por el gato auténtico. Vamos, que ni se acerca a olerla. Después de varios intentos, se acaba comprando la marca más barata. Milagro, el gato se lo come y pide más. Con alivio, se vuelve al supermercado para comprar doce latas. Al gato ya no le gusta.

Le han enseñado muy bien, pero ¿quién?

Después de observar lo que comen los gatos, se atreve a asegurar que cualquier fabricante que lance una comida húmeda para gatos hecha de filete, pavo medio congelado, hierba, migas recogidas del suelo, ranas y saltamontes será un éxito. Al menos durante un día. Continuando con el tema de la comida, está convencido de que “el gato auténtico no caza para comer, sino por amor a sus dos patas. No tarda en darse cuenta de que, por alguna oscura razón, los seres de dos patas omiten algunos detalles en sus hogares y se apresuran a corregir este error. La musaraña descabezada es muy popular. Y para ese necesario toque de color, el conjunto de vísceras en miniatura. Ahora bien, con el fin de mejorar el efecto, el artículo debe dejarse en un lugar donde tardará unos días en ser descubierto, dándole la oportunidad de adquirir una personalidad propia”.

¿Intentas darme cuerda?

Cualquiera que tenga un huerto y un gato (o gatos) sabe la pasión que siente este último por ayudar a cavar. No hay nada como plantar varias tomateras perfectamente alineadas, regarlas, volver al día siguiente y ver que todas, sin excepción, han sido cuidadosamente arrancadas. De ahí la viñeta del gato después de ser el objetivo de un terrón de tierra (que nunca le alcanza).

El gato auténtico después del bombardeo con un terrón de tierra

Terence David John Pratchett, nacido el 28 de abril de 1948 en Beaconsfield, Inglaterra, es el autor de las 41 novelas “Mundodisco”. Publicó su primera novela, “The Carpet People”, en 1971, y “El color de la magia”, la primera de la serie “Mundodisco”, en 1983. Se vendieron 55.000 ejemplares de “Snuff” (2011) en los primeros tres días de su publicación, colocándose a la cabeza de las novelas vendidas con mayor rapidez en el Reino Unido. La última, “La corona del pastor”, salió a la venta cinco meses después de que falleciera.

Veterinario: No le pasa nada.

Vendió más de 85 millones de libros, traducidos a 37 idiomas, en todo el mundo y fue galardonado en 2010 con el Premio Mundial de Literatura Fantástica a los Logros de una Vida.

Hola, soy gato. ¿Eres el de la comida?

En diciembre de 2007 anunció públicamente que le habían diagnosticado Alzheimer precoz. A partir de ese momento dedicó parte de su tiempo a luchar contra la enfermedad mediante importantes donaciones al Alzheimer Research Trust, rodando un programa de televisión donde describía lo que es padecer de Alzheimer y patrocinando la investigación. Una de sus quejas era el limitado presupuesto que el gobierno británico asigna a la investigación de dicha enfermedad. Falleció el 12 de marzo de 2015 a los 66 años.

Ese día desapareció una persona con un enorme sentido del humor. “El gato en estado puro” no está traducido al español, pero si leen en inglés, lo recomendamos. Es uno de esos libros, si se lee en el autobús o en el metro, que hace pensar a los demás viajeros que el lector está loco porque se ríe solo. Las ilustraciones son de Gray Jollife, conocido viñetista que ha participado en tres libros gatunos y al que dedicaremos una entrada especial.

Gray Jollife

-Me han esterilizado. – Y a mí, pero ¿qué tal si lo intentamos?

Para acabar, citaremos una frase atribuida a Terry Pratchett: “En la antigüedad, los gatos eran adorados como dioses. No lo han olvidado”.

Esta entrada es para nuestra amiga Gusa.

San Pedro: ¿Entras o sales?

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Los gatos sensatos del viejo Possum

T.S. Eliot en su estudio con Zuaxo (1927)

“Old Possum’s Book of Practical Cats” también podría llamarse “El libro de los gatos sensatos de la vieja comadreja”, ya que “possum” significa “comadreja. Escrito por T.S. Eliot, ha sido traducido varias veces al español y reeditado en un sinfín de ocasiones, sobre todo en inglés, pero también en muchos otros idiomas.

Año 1939

Se trata de una colección de quince poemas dedicados a unos gatos muy especiales con nombres aún más especiales, como Skimbleshanks, el viejo Deuterenomio (casi el único que puede traducirse) o el famosísimo y misterioso MaCavity, publicada por primera en 1939. Según cuenta su segunda esposa, Valerie Eliot, el poeta escogió el nombre de “Old Possum” (Vieja comadreja) a principios de los años treinta para hablar de gatos con sus ahijados Tom Faber y Alison Tandy.

Valerie Eliot y Andrew Lloyd Webber

En una carta a Tom fechada en 1931 le hablaba de un gato llamado Jellylorum empeñado en ser útil, pero tan diminuto que podía sentarse en la oreja de T.S Eliot. Tom solo tenía cuatro años cuando el escritor sugirió que “todos los perros Pollicle y los gatos Jellicle deberían ser invitados con flauta y pífano y violín y tamborín a la fiesta de cumpleaños de Thomas Erle Faber”, de la famosa editorial Faber & Faber, su editor.

Año 1999

El poeta mencionó a los gatos en otros escritos. Por ejemplo, en el famoso “Canto de amor de J. Alfred Prufrock”, compara la niebla de Saint Louis a un gato al decir que  “la niebla amarilla se frota la espalda en la ventana, / el humo amarillo se frota la nariz contra la ventana, da un lametazo a las esquinas de la noche, / se detiene en los charcos de los desagües, / deja que caiga en su espalda el hollín de las chimeneas, / pasa por la terraza, da un salto, / y viendo que es una suave noche de octubre, / se hace un ovillo en casa y se duerme”.

Axel Scheffler

Tom y Alison recibieron “Dar un nombre a un gato” en 1936. “The Rum Tum Tugger” llegó a manos de Alison en octubre de 1936. Un año después, T.S. Eliot escribió a su ahijada Alison: “Hace algún tiempo mencioné en una carta que tenía intención de escribir un poema acerca de dos gatos llamados Mungojerrie y Rumpelteazer, y aquí está. Puede que no te guste porque esos dos gatos son aún peores de lo que esperaba”. El miércoles de cenizas de 1938 le dijo: “Intento escribir un poema acerca de un gato ferroviario; si lo consigo, te lo mandaré”. Así nació Skimbleshanks.

Axel Scheffler

Faber & Faber anunció la colección de poemas en el catálogo de primavera de 1936, pero el poeta no estaba convencido. Pasaron otros tres años para que, según el editor, “creciera la percepción de que sería de mala educación meter a gatos en el mismo paquete con perros”. T.S. Eliot limitó los poemas a gatos. El libro se publicó el 5 de octubre de 1939 en 3.005 ejemplares con dibujos del propio autor en la portada y la contraportada. Tenía miedo de que no se vendieran bien, pero el director de ventas no tardó en apaciguar sus temores.

Axel Scheffler

Hoy en día, el libro se ha convertido en un clásico y los poemas han servido de base al famosísimo musical “Cats”, con música de Andrew Lloyd Weber. Estrenado en Londres en 1981, permaneció en cartel veintiún años con casi 9.000 representaciones. En Broadway se representó diecinueve años consecutivos. En diciembre de 2019 se estrenará la adaptación cinematográfica dirigida por Tom Hooper.

Año 2009

Parece ser que siempre que no se sentía bien o padecía de insomnio, T.S. Eliot murmuraba algún verso de gatos.

Axel Scheffler

En 2009, la editorial Faber & Faber encargó los dibujos de la edición conmemorativa del septuagésimo aniversario del libro y del octogésimo de la editorial a Axel Scheffler. Nacido en 1957 en Hamburgo, se trasladó a Inglaterra a los 25 años y estudió en la Academia de Arte de Bath, donde se licenció en 1985. Ha ilustrado libros infantiles de autores ingleses, alemanes y holandeses.

Año 2012

En 1982, Edward Gorey, gran amante de los gatos (https://gatosyrespeto.org/2014/09/13/las-ilustraciones-de-edward-gorey/), ilustró “Old Possum’s Book of Practical Cats” con magníficos dibujos. Faber & Faber reeditó el libro en 2015.

Año 1982, ilustración de Edward Gorey

Edward Gorey

Thomas Stearns Eliot nació en Saint Louis, Misuri, en 1888. Estudió en Harvard, en la Sorbona de París y en el Merton College de Oxford. Se instaló en Inglaterra en 1915, y ese mismo año se casó con Vivienne Haigh-Wood y conoció a Ezra Pound, que se convirtió en su gran amigo.

Edward Gorey

Edward Gorey

Empezó a trabajar en el Banco Lloyds en 1917. El libro “Poemas” fue impreso manualmente por Leonard y Virginia Woolf en 1920, y su obra más famosa, “La tierra baldía”, se publicó en 1922, el mismo año que el “Ulises”, de James Joyce. Dejó el banco para ocupar un puesto de director en la editorial Faber & Gwyer, posteriormente Faber & Faber. En 1927 se convirtió al anglicanismo y obtuvo la nacionalidad británica.

T.S. Eliot delante de la editorial Faber & Gwyer (1936)

El 10 de enero de 1957, con 68 años, se casó con Esmé Valerie Fletcher, de 30 años, su secretaria desde agosto de 1949. La boda se celebró a las 6:15 de la mañana, en total secreto, y solo asistieron los padres de la novia. A principios de los sesenta, mientras trabajaba como editor en la Wesleyan University Press buscando a nuevos poetas europeos, su salud empeoró. Falleció el 4 de enero de 1965 a los 76 años. Fue galardonado con la Orden del Mérito en enero de 1948 y con el Premio Nobel de Literatura en otoño de ese mismo año.

Edward Gorey

Hablando de gatos, dijo: “Cuando uno es adoptado por un gato, y no soy nada supersticioso, no me refiero solo a los gatos negros, no hay absolutamente nada que hacer. Solo aguantarse y esperar que cambie el viento”.

Axel Scheffler


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Hodge, el gato de Samuel Johnson

Lily, Hodge y el Dr. Johnson, de Yvonne Skargon

Lily, Hodge y el Dr. Johnson, de Yvonne Skargon

Samuel Johnson, más conocido como el Dr. Johnson (Lichfield, Staffordshire, 18 de septiembre de 1709 – Londres, 13 de diciembre de 1784), era un hombre fascinante que debió dejar la universidad por falta de medios y se trasladó a Londres para escribir. Debido a su precaria situación económica dormía a menudo en la calle y fue encarcelado por no poder pagar sus deudas.

El diccionario del Dr. Johnson

El diccionario del Dr. Johnson

Es el autor del primer diccionario de inglés, un encargo que le llevó nueve años de trabajo y por el que no cobró mucho. Pasaron unos cuantos años hasta que el rey reconoció su enorme esfuerzo y le otorgó una pensión vitalicia que le permitió vivir cómodamente.

La mayoría de la información que tenemos del Dr. Johnson nos ha llegado a través de su amigo James Boswell, autor de “La vida de Samuel Johnson”. Además de ser un hombre divertido y ameno, quería mucho a los animales y, al parecer, sobre todo a los gatos. Hemos traducido unas líneas de James Boswell:

“Nunca olvidaré la indulgencia con que trataba a Hodge, su gato, para el que se molestaba en salir a comprar ostras personalmente por si acaso los criados encargados de hacerlo lo tomaban a mal y se disgustaban con el pobre animal. Por desgracia, soy de esos que sienten antipatía por los gatos y reconozco que padecí bastante por la presencia de Hodge. Recuerdo que un día trepó por el pecho del Dr. Johnson, y mi amigo, sonriendo y medio silbando, le frotó los lomos y le tiró un poco del rabo. Y cuando observé que era un gato magnífico, dijo: “Pues sí, así es, pero he tenido gatos que me han gustado más”. Entonces, como si se diera cuenta de que a Hodge le había dolido, añadió: “Pero es un gato magnífico, desde luego”.

Samuel Johnson, por Joshua Reynolds (1772)

Samuel Johnson, por Joshua Reynolds (1772)

Además de ostras, y también a través de James Boswell, sabemos que el Dr. Johnson compró valeriana para aliviar los sufrimientos de Hodge en sus últimos días. Samuel Johnson tuvo muchos gatos, entre otros, la gata Lily, aunque nada se sabe de ellos. Percival Stockdale escribió una elegía a Hodge cuando este falleció. En el poema aparecen las palabras “sable furr” en referencia a Hodge, por lo que puede deducirse que era negro.

Antes de seguir, debemos decir que las ostras, en la época en que vivieron Hodge y el Dr. Johnson, no eran caras, todo lo contrario, incluso se consideraban comida de pobres.

Hodge fue inmortalizado con una estatua de bronce, obra de Jon Bickley, otro amante de los gatos, perros y demás criaturas de cuatro patas, inaugurada en 1997 por el alcalde de Londres y situada frente al número 17 de Gough Square, donde vivió Hodge con el Dr. Johnson y Francis Barber, el criado jamaicano del autor y su único heredero. En la estatua se ve a Hodge al lado de un par de conchas de ostras vacías, sentado en un diccionario. El escultor Jon Bickley cuenta que su gato le sirvió de modelo.

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Hodge, el gato del Dr. Johnson

Los gatos Hodge y Lily son los protagonistas de “Lily and Hodge and Dr. Johnson”, de Yvonne Skargon (autoría compartida con Samuel Johnson), un libro de citas del diccionario del buen doctor, con ilustraciones de los dos gatos realizadas por la autora. También se habla de Hodge en “Silvertongue”, de Charlie Fletcher, la última entrega de la trilogía “Corazón de piedra”, donde se le describe como un valiente e intrépido gato, y en “Deseos humanos”, una obra inacabada de Samuel Beckett.