Gatos y Respeto

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Referencias de gatos en JRR Tolkien

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No sabemos si JRR Tolkien, el famoso autor de la trilogía de “El señor de los anillos”, del no menos famoso “El hobbit” y de otros libros no tan conocidos, era amigo de los gatos. Por lo que hemos podido descubrir, las opiniones al respecto están divididas.

Desde luego, ningún gato tiene un papel relevante en sus escritos, pero sí los menciona en unas cuantas ocasiones. Por ejemplo, Frodo, cuando decide cantar en el salón de la posada en Bree (a pesar de las advertencias de Aragorn), menciona a un gato en la segunda estrofa: “El posadero tiene un gato beodo / que toca el violín de cinco cuerdas. / Arriba y abajo mueve el arco, / arriba chirría, abajo ronronea, / en el centro sierra”. Y sabemos que Bob, un hobbit de Bree, tiene un gato. Una de las adivinanzas que plantea Bilbo a Gollum en el corazón de la montaña dice así: “Sin patas tumbado en una pata, dos patas sentado contra tres patas, cuatro patas algo consigue”. Y la solución es: “Pez en una mesita, hombre sentado en taburete, gato come las espinas”.

Tolkien_2Aragorn también hace una referencia a gatos cuando dice que “Gandalf es capaz de encontrar su camino en una noche sin luz mejor que los gatos de la reina Beruthiel”. Antes de la publicación póstuma de “Los cuentos inconclusos” en 1980, esta referencia habría sido, en palabras de Christopher Tolkien “del todo misteriosa”. La reina Beruthiel era una numenoreana negra y esposa del rey Tarannon Falastur del reino de Gondor. Se la conocía por ser malvada, solitaria y amargada. Vivía en Osgiliath con su marido, pero odiaba el olor y el sonido del mar. Poseía diez gatos, nueve negros y un blanco, a los que usaba para espiar a los habitantes de Gondor, que los odiaban y los maldecían. La reina era capaz de conversar con sus gatos y de leer sus pensamientos. Con el tiempo, Tarannon la exilió junto a sus gatos lejos de Gondor y su nombre fue borrado del Libro de los Reyes, pero Aragorn menciona a Beruthiel y a sus gatos más de 2.000 años después.

Sin embargo, hemos encontrado otra pequeña información. Al parecer, en una entrevista realizada a JRR Tolkien en 1966, habló de la reina: Beruthiel regresó a su ciudad en el interior, y fue a peor. Era de esas personas que odian a los gatos, pero los gatos saltaban encima de su regazo y la seguían, ¿sabe que los gatos notan si alguien no les soporta? Tengo un amigo al que le ocurre. Me temo que Beruthiel no los trataba muy bien, les enseñó a espiar y a aterrorizar a sus enemigos.

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Y, por último, Tolkien escribió un poema gatuno titulado “Gato”, que dice así:

El gato gordo en la esterilla / parece que sueña / con tiernos ratones / que le satisfacen como la crema, / pero puede que, liberados, / sus pensamientos le lleven / a recorrer orgulloso, / los lugares donde sus parientes, / esbeltos y ágiles, / rugían y luchaban o, / en profundas madrigueras de Oriente, / saboreaban presas y tiernos hombres. / El león gigante / con garras de hierro / y despiadados dientes / en mandíbula sanguinolenta; / compañero de estrellados ojos, / patas rápidas y silenciosas / que salta sobre la carne / en bosques oscuros, / cuán lejos está ahora, / fiero y libre, / y cuán dócil es él. / Pero el gato gordo en la esterilla, / domesticado y acariciado, / no olvida.

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Poema de Tolkien

El original está maravillosamente rimado (ver dibujo de autor anónimo con poema en inglés). Esta traducción es una mera aproximación, pero creemos que nos da una pista acerca del sentir de JRR Tolkien acerca de los gatos.


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Los gatos del autor checo Bohumil Hrabal

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Borumi-Hrabal_4Bohumil Hrabal nació en Brno, República Checa, el 28 de marzo de 1914 y falleció el 2 de febrero de 1997 en Praga. Es considerado uno de los mejores autores checos del siglo pasado.

Aunque pasó la mayor parte de su vida en Praga y en Kersko, de niño vivió en la ciudad de Nymburk, en Bohemia Central, donde su padrastro era director de una fábrica de cerveza. Poco después de su muerte, la ciudad le dedicó un museo.

En 1946 se licenció en Derecho en la Universidad Charles de Praga, ciudad donde residió a partir de finales de los años cuarenta. A pesar de su licenciatura, ejerció trabajos tan diversos como obrero en la fundición de Kladno en los años cincuenta, vendedor, ferroviario, tramoyista y figurante, una experiencia que usó en sus obras.

Sus novelas más famosas son “Ostře sledované vlaky” (Trenes rigurosamente vigilados) y “Obsluhoval jsem anglického krále” (Yo serví al rey de Inglaterra), escritas en 1965 y 1982 respectivamente.

En 1965, a los dos años de publicar su primera novela, “Skřivánci na niti” (Alondras en el alambre), compró con su esposa Eliška Plevová (a la que llamaba ‘Pipsi’ y que aparece en algunas de sus novelas), una casita de campo en Kersko, a la que siguió yendo hasta el final de su vida y donde recogía a los gatos de los alrededores.

Algunas de sus obras no se publicaron en la entonces Checoslovaquia debido a la prohibición de las autoridades, entre ellas mencionaremos “Městečko, kde se zastavil čas” (La pequeña ciudad donde se detuvo el tiempo) y la antes mencionada “Yo serví al rey de Inglaterra”.

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Murió al caerse del quinto piso del hospital donde estaba ingresado, al parecer cuando intentaba dar de comer a las palomas. Nunca pudo aclararse si su muerte se debió a un accidente o a un suicidio. Curiosamente, vivía en un quinto piso en una casa de Praga y varias personas se suicidan tirándose del quinto piso en sus novelas.

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El rey del gato (Emma Scrncova)

Su estilo es expresivo, muy visual, y favorece las frases largas. Es más, la novela “Taneční hodiny pro starší a pokročilé” (Clases de baile para mayores) se compone de una sola y única frase. Su obra ha sido traducida a 27 idiomas.

Bohumil Hrabal era conocido por su amor a los gatos y a la cerveza. Después de la muerte de su esposa Eliška en 1987, se rodeó de más de veinte gatos. Hacia el final de su vida y después de su muerte, la Asociación Protectora de Animales de Praga (se encargó de cuidar a los gatos del escritor.

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En el mural dedicado al autor y a sus gatos que incluimos en esta entrada, el texto dice lo siguiente: “Aquí estoy de pie, la frente coronada de mil arrugas; aquí estoy de pie, como un viejo San Bernardo, y miro a la lejanía, muy lejos, hasta los confines de mi infancia”.

Incluimos tres enlaces acerca del escritor:

 


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Gatos paganos y Pío Baroja

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Pío Baroja y Nessi (San Sebastián, 28 de diciembre de 1872 – Madrid, 30 de octubre de 1956) fue un escritor perteneciente a la Generación del 98, hermano del pintor y escritor Ricardo Baroja, de la escritora Carmen Baroja y tío del antropólogo Julio Caro Baroja y del director de cine y guionista Pío Caro Baroja.

Estudió Medicina en Madrid y Valencia, doctorándose en 1893, aunque ejerció poco tiempo como médico. Su concepción filosófica fue influenciada por Kant, Nietzsche y Schopenhauer. Este último le inspiró un profundo anticristianismo que mantuvo hasta su muerte.

Ingresó en la Real Academia Española en 1935 y emigró a Francia cuando estalló la Guerra Civil. Regresó en 1940 para instalarse en Madrid, donde llevó una vida alejada de cualquier actividad pública, hasta su fallecimiento el 30 de octubre de 1956.

Madrid visto desde la Pradera de San Isidro en 1905

Madrid visto desde la Pradera de San Isidro en 1905

Pío Baroja por Antonio Santos

Pío Baroja visto por Antonio Santos

Entre 1900 y 1950 escribió nada menos que 85 obras, entre novelas, ensayos y cuentos. Agrupó sus novelas en ocho trilogías y dos tetralogías. Este prolífico/prolijo autor dijo lo siguiente acerca de los gatos:

“A los perros se les tiene más cariño; a los gatos, al menos yo sí, más estimación. El perro parece un animal de una época cristiana; el gato, en cambio, es completamente pagano. El perro es un animal un poco histérico, parece que quisiera querer más de lo que quiere, entregar su alma al amo; el gato supone que un momento de sentimentalismo es una concesión vergonzosa. El gato realiza el ideal de Robespierre de la libertad. Como bonito, no hay otro animal doméstico que se le asemeje. Tiene, además, su casta una fijeza y una inmovilidad completamente aristocráticas; en cambio, el perro es una masa blanda con la que se hace lo que se quiere”.

Y Jesús Marchamalo, escritor y periodista, dijo del autor:

Pio_Baroja_2“Pío Baroja amaba los gatos. En la calla Mendizábal, donde vivió con su madre, cuidaba dos gatos: Chepa y Apitita. Luego se trasladó a la calle Ruiz de Alarcón y tuvo otro felino doméstico: Miki, que ‘andaba siempre cerca de la estufa – la chubesqui – en el salón de aquella casa suya fría como el aliento de la muerte’. En casa, Baroja, además de las zapatillas de felpa, llevaba bufanda, las solapas subidas y boina. Quizá por todo ello alguien dijo que Baroja es uno de los personajes literarios más fotogénicos de su época. Sale muy bien en las fotos”.


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El gato Bébert y Louis-Ferdinand Céline

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Bébert era el gato de Louis-Ferdinand Céline (27 de mayo de 1894 – 1 de julio de 1961, un médico y escritor francés que generó controversia. Después de Marcel Proust, es el autor francés más traducido en todo el mundo.

Su pensamiento pesimista está imbuido de nihilismo. Está considerado como uno de los grandes innovadores de la literatura francesa del siglo XX. Un estilo elíptico muy particular, basado en un idioma callejero directo, tiende a comunicar la emoción inmediata. Fue condenado in absentia a un año de cárcel, aunque perdonado posteriormente, por haber colaborado con los nazis durante la Ocupación de Francia.

André Malraux escribió, refiriéndose a él: “…quizá fuera un pobre tipo, pero no cabe duda de que es un gran escritor”.

En su obra, Céline siempre se refería a los gatos como a los “greffiers” (gatos en argot), pero que en el idioma “normal” significa escribano, quizá porque a la mayoría de los gatos les encanta sentarse en un papel, por muy pequeño que sea, aunque otros dicen que la palabra provendría de “griffe” (garra).

Bébert era un gato grande de unos ocho kilos. Lili, la esposa del escritor, le acogió cuando el actor Le Vigan huyó a Alemania. Céline le seguiría al poco tiempo (en 1944) acompañado por Lili y el gato Bébert, recorrido que describe en la novela “De un castillo a otro”.

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Louis-Ferdinand Céline (izqda.) con un periodista

A partir de “Fantasías para otra ocasión”, el gato Bébert es una constante en la obra de Céline. Hemos escogido un breve pasaje de este libro.

 Dirás que un gato es una piel, pero ¡qué va! Un gato es el embrujamiento, el tacto en ondas… todo es un “brrr”, “brrr” de palabras… Desde luego, Bébert hablaba en “brrr”. Contestaba a las preguntas… Ahora “brrr”, “brrr” solo para él… ya no contesta a las preguntas… monologa sobre sí mismo… como yo mismo… está atontado como yo… (…) Bébert, lo mejor para él era un paseo, una salida, su forma de seguirnos… pero no durante el día, solo de noche y siempre que se le hablara… “¿Qué tal, Bébert?”… “Brrrr…” ¡Cómo le gustaba! La plaza Blanche, la Trinidad, incluso los bulevares una vez… (…) Era callejero de noche… pero ¡nunca solo ni solitario!… con nosotros… solo con nosotros… y con palabras cada diez metros… veinte metros… “brrr brrr”… Una vez casi hasta la plaza Etoile. Solo le asustaban las motos… Si había una en la calle, aunque estuviera lejos, me saltaba encima con todas las garras, se me tiraba encima como a un árbol… (P. 19, Féérie pour une autre fois, Edición Henri Godard)

 Bébert, que podría traducirse por Tito, ya que es el diminutivo de Alberto en francés, cuando Le Vigan lo compró en el gran almacén La Samaritaine, tenía un nombre mucho más elevado, se llamaba Chibaroui. Bébert, después de ir con Céline y Lili a Alemania y Dinamarca, volvió a Francia con ellos, primero a casa de unos amigos en Niza y finalmente a Meudon, cerca de París, donde murió unos meses después, a la muy respetable edad de 17 años.