Gatos y Respeto

Por unos gatos felices

Los gatos en la pintura de Max Beckmann

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Naturaleza muerta con dos gatos (1917)

El pintor alemán Max Beckmann ha sido tachado a menudo de “expresionista”, aunque era un adjetivo que él rechazaba categóricamente. En los años veinte del pasado siglo se le asoció con el movimiento “Neue Sachlichkeit” (Nueva objetividad), término acuñado por Gustav Friedrich Hartlaub, director del Kunsthalle de Mannheim, y al que pertenecieron Otto Dix (un amante de los gatos) y George Grosz, entre otros. Dicho movimiento desapareció en el año 1933, con el ascenso del Nacionalsocialismo al poder.

Antes del baile (1949)

 

Autorretrato con bombín (1921)

En esta entrada solo hablaremos del artista, ya que no hemos encontrado nada acerca de su relación con los gatos. Quizá el cuadro más sorprendente sea el titulado “La sinagoga de Fráncfort del Meno”, donde se ve a un gato sentado encima de lo que parece una alfombrilla en medio de la calle y una luna creciente en el cielo.

La sinagoga de Fráncfort del Meno (1919)

Todos los cuadros nos parecen asombrosos, pero los gatos siempre son desproporcionados, más pequeños de lo que deberían ser, incluso en “Naturaleza muerta con gatos”. Nos atrevemos a afirmar que tuvo un gato, como demuestran algunos de los autorretratos que hemos incluido aquí. De hecho, es conocido por los numerosos autorretratos que pintó durante toda su vida, como también hicieron Rembrandt y Picasso. También sabemos por dos cuadros que podemos ver en esta entrada que el matrimonio Battenberg, muy amigo suyo, tenía un gato.

Naturaleza muerta con gato

 

Mujer con gato

Max Beckmann nació el 12 de febrero de 1884 en Leipzig, Sajonia. Durante la I Guerra Mundial se alistó como enfermero voluntario y vivió experiencias muy traumáticas. A partir de entonces, su estilo cambió radicalmente, pasando del más correcto academicismo a una reflexión mucho más distorsionada de lo que veía.

Autorretrato con lámpara y gato (1920)

 

Autorretrato con los Battenberg

Disfrutó de mucho éxito durante la República de Weimar. En 1925 fue escogido para dar una clase magistral en la Academia Städelschule de Bellas Artes de Fráncfort. En 1927 ganó el Premio Imperial Honorario del Arte Alemán y la Medalla de Oro de la Ciudad de Dusseldorf. La Galería Nacional de Berlín compró dos cuadros suyos en 1928, y a principios de los treinta se le dedicaron varias retrospectivas y publicaciones.

Joven con gato amarillo

 

La vieja actriz (1926)

Pero todo cambió con la llegada al poder de Hitler, que sentía un profundo desprecio por el arte moderno. En 1933 fue clasificado de “bolchevique cultural” por el gobierno alemán y perdió su puesto de profesor en la Escuela de Bellas Artes de Fráncfort. Cuatro años después se confiscaron más de 500 obras suyas expuestas en museos alemanes y algunas formaron parte de la tristemente famosa “Exposición de Arte Degenerado” de Múnich. Al día siguiente del discurso de Hitler sobre el arte degenerado, Max Beckmann abandonó Alemania para siempre con Quappi, su segunda esposa, a la que retrató profusamente, pero nunca con un gato.

Mathilde von Kaulbach

Su autoexilio en Holanda duró diez años, durante los que intentó repetidamente obtener un visado para trasladarse a Estados Unidos. Por fin lo consiguió una vez terminada la guerra. Ocupó un puesto de profesor en la Universidad Washington de Saint Louis y posteriormente trabajó en el Museo de Brooklyn. Su primera retrospectiva en Estados Unidos tuvo lugar en el Museo de la Ciudad de Saint Louis en 1948. Fue allí donde le descubrió Morton D. Day, un filántropo y coleccionista que le compró numerosos cuadros. A los dos les unió una gran amistad.

Mujer con gato (1942)

 

Friedel Battenberg con gato (1920)

En 1949, después de cortas estancias en Denver y en Chicago, Max Beckmann y Quappi alquilaron un piso en Manhattan y empezó a dar clases en la Escuela de Arte del Museo de Brooklyn. Falleció de un infarto el 27 de diciembre de 1950 en la esquina de la calle 69 y Central Park West, a los 66 años. Según Quappi, su viuda, iba a ver uno de sus cuadros que acababa de colgarse en el Museo Metropolitano de Arte.

 

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