Gatos y Respeto

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Un gato en la gran pantalla: “Harry y Tonto”

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En 1974 se estrenó “Harry y Tonto”, dirigida por Paul Mazursky, que se había dado a conocer con “Bob, Carol, Ted y Alice” y “Blume enamorado”. En esta ocasión contaba la historia de un profesor retirado de 72 años que sigue viviendo en el mismo piso que había compartido con su esposa y sus hijos en el Upper West Side de Nueva York. Pero el edificio va a ser derribado y sustituido por un aparcamiento cubierto, y Harry no tiene más remedio que irse con su amado gato Tonto. Una serie de pequeños acontecimientos convierte un viaje a Chicago en un recorrido con su gato de costa a costa en el que descubre un mundo que nunca se había molestado en mirar, conoce a gente, hace nuevos amigos y se despide de otros.

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El actor Art Carney, que encarna a Harry en la película, dijo: “No me gustaban los gatos hasta hacer esta película, pero Tonto es un gato impresionante. Tenía dos dobles, otros dos gatos que se le parecían como dos gotas de agua, por si se cansaba o se ponía enfermo, pero es un profesional de pies a cabeza. Nunca requirió los servicios de los dobles”. (Revista Times)

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Tonto, un gato pelirrojo, es realmente el coprotagonista de la película, ya que aparece en más de la mitad de las secuencias. Art Carney ganó el Oscar al Mejor Actor en 1975, a pesar de la competencia: Jack Nicholson por “Chinatown”, Dustin Hoffman por “Lenny”, Al Pacino por “El padrino II” y Albert Finney por “Asesinato en el Orient Express”. El actor dijo en algún momento que media estatuilla pertenecía a su compañero de reparto. Tonto se llevó el Premio Patsy, el equivalente al Oscar para los actores de cuatro patas. Sin embargo, la decisión no fue bien vista por todo el mundo… Se puso en duda la legalidad de la votación, se habló de interferencia por parte de la productora, Fox Studios, y otros pensaban que el perro Higgins debía ser el ganador por interpretar a Benji en la película del mismo nombre. Pero cualquiera que haya visto “Harry y Tonto” estará de acuerdo en que Tonto se merecía el galardón. Además, nos parece mucho más complicado convencer a un gato que a un perro para que se comporte de cierta forma delante de una cámara.

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Según el director Paul Mazursky, se le ocurrió que Harry paseara a Tonto con correa por las calles de Nueva York porque su madre tenía un gato manx pelirrojo al que paseaba por el Village. En la película, Tonto es la razón por la que Harry acaba cruzando Estados Unidos. El hijo del profesor le lleva al aeropuerto para que vuele a Chicago, pero Harry se resiste a que Tonto pase por la máquina de rayos X y decide coger el autobús. Harry no consigue convencer a Tonto para que use el lavabo del autobús y pide al conductor que detenga el vehículo. Tonto se escapa, el autobús se va, Harry encuentra a Tonto y compra un coche de segunda mano para llegar a Chicago. Posteriormente, sigue camino hacia Los Ángeles.

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El realizador Paul Mazursky también dijo que su plano favorito es el de Tonto en el piso de Harry, al principio de la película, cuando la cámara está a la altura del gato andando. Para conseguirlo, la adiestradora de Tonto se tumbó en una manta con la cámara mientras dos personas tiraban de la manta delante del gato.

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Según el director, colocaban trocitos de hígado crudo alrededor de Art Carney para que Tonto se le acercara siempre que fuera necesario para la escena. Betty Schumacher, la adiestradora, dijo en una ocasión que el actor trataba al gato como a un igual y que por eso Tonto se llevaba bien con él.

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Tonto es el protagonista, pero hay más gatos en la película. Cuando Harry y Tonto aún están en Nueva York y salen a hacer la compra, Tonto se fija en una gata de una tienda de ultramarinos. Hacia el final de la película, Harry está sentado solo en un banco en la playa de Venice, California, cuando llega una mujer mayor para alimentar a varios gatos callejeros que aparecen de pronto. En esa misma escena, Harry ve a un gato anaranjado en la playa y corre hacia él.


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Gatos, Vivien Leigh y Laurence Olivier

Los Olivier con New Boy

Los Olivier con New Boy

A pesar del título de esta entrada, solo hablaremos de Laurence Olivier en referencia a Vivien Leigh, bellísima mujer, magnífica actriz y gran amante de los gatos. Nació el 5 de noviembre de 1913 en Darjeeling, entonces India Británica. Subió siendo muy pequeña a un escenario con el grupo de teatro aficionado de su madre. A los seis años ingresó como interna en un colegio de monjas en Gran Bretaña: “Era la más joven de las internas y supongo que también la más mimada. Recuerdo que me permitían dormir con unos gatos. Los gatos siempre me han vuelto loca”. Unos años después acompañó a sus padres en un largo periplo por Francia e Italia, y no regresó a Inglaterra hasta 1931. Al cabo de poco tiempo conoció a Leigh Holman, un famoso abogado que tenía 13 años más que ella. Se casaron un año después y en 1933 dio a luz a su única hija, Suzanne. Aún no había cumplido 20 años.

Con New Boy

Con New Boy

Desde que tuvo uso de razón quiso ser actriz, y como le dijo a su amiga y compañera de internado Maureen O’Sullivan, que también tuvo una exitosa carrera como actriz, no había abandonado su sueño. Cambió su nombre a “Vivien Leigh”, buscó un agente y en 1935 consiguió el papel principal en la obra teatral “The Mask of Virtue”, por la que fue muy aplaudida en los escenarios londinenses. Laurence Olivier se interesó por ella y ambos protagonizaron en 1937 la película “Inglaterra en llamas”. A pesar de estar casados, empezaron una apasionada relación que duraría hasta 1960.

Los Olivier

Los Olivier

No tardó en conseguir el papel que la catapultaría a la fama internacional y por el que ganó el Oscar, el de Scarlett O’Hara en “Lo que el viento se llevó”, producida por David O. Selznick. En 1940, Vivien Leigh y Laurence Olivier se divorciaron de sus respectivos cónyuges y pudieron casarse. Volvió a ser galardonada con un Oscar por su papel como Blanche Dubois en “Un tranvía llamado deseo”, con Marlon Brando, después de haber encarnado el mismo papel durante nueve meses en los escenarios del West End de Londres.

Con New Boy

Con New Boy

Se ha dicho que Vivien Leigh era una mujer caprichosa, con la que era difícil trabajar debido a sus bruscos cambios de humor, con una fuerte tendencia a la depresión, pero quizá no se sepa tanto que sufrió de un trastorno bipolar durante la mayor parte de su vida. La actriz tuvo tres pasiones, el teatro (prefería los escenarios a la gran pantalla), Laurence Olivier y los gatos. Casi nunca vivió sin un gato y, según su hija Suzanne, llegó a tener dieciséis siameses a la vez cuando vivía con Laurence Olivier.

Al poco de casarse, adoptaron un gatito callejero blanco y negro llamado Tissy. Cuando el ejército destinó a Laurence Olivier a Plymouth para aprender a volar, Vivien Leigh le siguió y se llevó a Tissy. En 1946, Laurence Olivier le regaló su primer siamés, New Boy, llamado así por el “New Theatre” de Londres (actualmente el teatro Noel Coward) donde trabajaba regularmente el actor. New fue uno de sus gatos más queridos, le consideraba casi como un amuleto y siempre le llevaba a su camerino cuando trabajaba. Posiblemente sea el más fotografiado de todos sus gatos con su elegante collar comprado en París. Por desgracia, New fue atropellado en Australia en 1948 mientras la pareja estaba de gira con la Compañía Old Vic.

A continuación llegó Armando, otro siamés muy parecido físicamente a New Boy que también llevaba el mismo collar y vivió hasta el principio de la década de los sesenta. Otro de los gatos más fotografiados de la actriz y que la acompañó hasta el último momento fue Poo Jones, un precioso siamés de ojos color violeta que dormía en su hombro e iba con ella a todas partes, incluso hizo una travesía en el Queen Elizabeth, donde salía a pasear por el puente con una correa. Poo Jones sobrevivió a la actriz y siguió viviendo con el ama de llaves, Mrs. Mac y, posteriormente, con el abogado Peter Hiley.

Con Poo Jones

Con Poo Jones

Otros gatos que vivieron con la actriz fueron Nicholas, Snow, la blanca Tiddly-iddly-iddly y Christmas, un gato rubio, entre otros.

A pesar de una complicada vida personal, su afecto por los gatos nunca cambió, pero no cabe duda de que prefería a los siameses. En una ocasión dijo: “Cuando se ha tenido un gato siamés, no puede tenerse otro tipo. Son animales maravillosos, tremendamente inteligentes y capaces de seguirte como un perro”. Las delicadas facciones de la actriz y sus ojos de color cambiante, entre verde y azul, hicieron que muchos la compararan con un gato. Su compañera de reparto en “Lo que el viento se llevó”, Olivia de Havilland, con la que se llevaba muy bien, dijo que al verla por primera vez pensó en “una pequeña siamesa y en el tintineante encanto de una linterna china”. Rex Harrison, que coprotagonizó con ella “Tormenta a la vista” en 1937, también dijo que “era muy parecida a un gato. Podía ronronear y arañar. Y era divina haciendo ambas cosas”.

En casa con Armando

En casa con Armando

Después de divorciarse de Laurence Olivier, vivió con el actor John Merivale, con el que había entablado una relación en 1958. El actor reconoció que Vivien Leigh no solo le había enseñado a respetar a los gatos, sino también a amarlos.

El 7 de julio de 1967, Vivien Leigh murió de tuberculosis, enfermedad que le había sido diagnosticada veinte años antes. Esa noche se fue a la cama con su querido Poo Jones mientras John Merivale iba a trabajar al teatro. Se levantó para buscar un vaso de agua y se desplomó con los pulmones llenos de líquido. John Merivale la encontró a medianoche con Poo Jones maullando a su lado.

Vivien Leigh, Laurence Olivier y Tissy

Vivien Leigh, Laurence Olivier y Tissy

La noche del 8 de julio, día en que se anunció oficialmente que había fallecido, todos los teatros de Londres apagaron sus luces durante una hora. Las cenizas de Vivien Leigh fueron dispersadas en el lago donde tenía una casa de verano.


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Muchísimos gatos y la actriz Sandy Dennis

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Sandra Dale “Sandy” Dennis nació el 27 de abril de 1937 en un pueblecito de Nebraska. Fue a la Universidad de ese estado antes S_Dennis_2trasladarse a Nueva York a los 20 años. En la cima de su carrera como actriz, en los años sesenta, fue galardonada con dos premios Tony de teatro y un Oscar® por su interpretación en ¿Quién teme a Virginia Woolf?, de Mike Nichols.

Aparte de ser una talentosa y bellísima actriz de cine y de teatro, Sandy Dennis tenía varias pasiones en su vida: una era leer, la segunda cocinar, la tercera pintar acuarelas y la cuarta… los animales, sobre todo los gatos. Murió el 2 de marzo de 1992 con solo 54 años, dejando a 33 gatos y a tres perros para los que se creó el “Sandy Dennis Memorial Animal Care Fund”.

Hemos recopilado algunas reflexiones de la actriz acerca de sus gatos. En 1968 reconoció, en una entrevista a Life Magazine, que tenía 25 gatos y 6 perros. Unos años después dijo: “Tengo muchos, pero prefiero no decir cuántos. Algunas personas me traen animales porque creen que uno más no cuenta y otras me escriben cartas horribles metiéndose conmigo, preguntándome por qué no me dedico a la gente en vez de a los gatos”.

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En su casa de Connecticut, con hectárea y media de terreno, los gatos iban y venían a su antojo. A una periodista le explicó que “tienen sus costumbres. Se despiertan entre las 6:30 y 7:00 de la mañana y quieren comer. Si tardamos un poco, se levanta un auténtico coro griego de maullidos. Tardamos unas dos horas en darles de comer, lavar los platos y fregar el suelo. Si hace buen tiempo, salen a dar un paseo. A las 5:00 vuelven a por chucherías, y a las tres horas, a por la cena. A partir de esa hora, les echo de la cocina”.

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Siempre dijo que su sueño era poder fundar un refugio para animales. Le habría gustado comprar unas cinco hectáreas de terreno y abrir un refugio “para animales mayores, animales a los que se va a sacrificar”.

En el jardín con Minou

En el jardín con Minou

Tenía gatos favoritos, como Alexander, al que le encantaban los espárragos, y otro rayado que había encontrado en Londres, pero confesaba con una gran sonrisa que muchos de sus gatos eran unos antipáticos.

Su amor por los animales nació a una temprana edad. Contaba que su madre volvía un día de trabajar en la tienda Woolworth y, en un callejón, vio a un gatito encerrado en un gallinero. Pasaron los días y el gato adelgazaba. Por fin, su madre llamó a la puerta y preguntó qué pasaba con el gato. La mujer le contestó: “Ya no queremos al gato, así que lo estamos matando de hambre”. Su madre le dio un puñetazo y la dejó sentada. La mujer llamó a la policía, pero por suerte el jefe de policía era el tío de Sandy Dennis. El gatito, claro está, acabó en casa de Sandy y vivió muchos años.

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También contaba que con tantos gatos no era fácil pintar acuarelas: “Es un poco caótico, siempre hay un gato dispuesto a pisar lo que acabo de pintar. Se beben el agua en la que limpio los pinceles…”


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Un casting de gatos

Joyce Jameson, Peter Lorre, Vincent Price con un gato negro

Joyce Jameson, Peter Lorre, Vincent Price con un gato negro

El 27 de noviembre de 1961, el periódico Los Angeles Times publicó la siguiente reseña: “HOLLYWOOD EN BUSCA DE UN GATO NEGRO. De entre todos los gatos que vemos en esta acera, uno de ellos quizá protagonice “El gato negro”, uno de los tres segmentos que compondrán la película “Historias de terror”, producida por American International Pictures y cuyo casting tiene lugar en Producers Studio. El director Roger Corman busca seis gatos casi idénticos; uno de ellos será el actor principal y los otros servirán de dobles de luces. La película está protagonizada por Vincent Price, Peter Lorre y Joyce Jameson”.

Una larga cola

Una larga cola

Como demuestran estas fotos hechas para la revista Life, muchos, muchísimos propietarios de gatos negros decidieron probar suerte. Cuarenta y cuatro años después, el 13 de marzo de 2015, Eliza Berman, editora de fotos en la misma revista, publicó un artículo al respecto que hemos traducido:

Tratándose de actores de cuatro patas, los perros siempre han tenido mucha más fama que sus rivales los gatos. Basta con acordarnos de Lassie, Benjie y Toto. El camino que deben recorrer los gatos para alcanzar la fama hollywoodiense parece mucho más complicado. Quizá se deba a la falta de buenos papeles.

Dos esperanzadas dueñas

Dos esperanzadas dueñas

Una elegante dueña

Una elegante dueña

Sin embargo, hubo un papel, el del protagonista del relato “El gato negro”, escrito por Edgar Allan Poe en 1843, que ofrecía a un felino la posibilidad de alcanzar el estrellato. La adaptación cinematográfica formó parte de la película “Historias de terror”, en la que se reunieron tres relatos del autor.

Entrenando al actor profesional

Entrenando al actor profesional

Nada menos que 152 gatos se presentaron a la prueba y todos ellos “bastante menos nerviosos que sus dueños”. Varios fueron descalificados de inmediato debido a patas u hocicos blancos, pero para los que quedaron, el largo día de espera solo supuso un sueño roto. El papel ya había sido dado a “un conocido gato profesional”. Seleccionaron a siete figurantes como dobles de luces, escogidos por tener un aspecto malvado.

Así se hace

Así se hace

Hubo casos en que los dueños, cuya ambición seguramente superaba con creces la de los gatos, no pudieron remediarlo y dejaron que la superstición se apoderara de ellos. A pesar de comportarse de forma natural con su gato, “muchos se esforzaban en evitar que otro gato negro se cruzara en su camino”.


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Ann-Margret, una actriz loca por los gatos

Felicitación navideña

Felicitación navideña

Promoción de una película de 1964

Promoción de una película de 1964

Ann-Margret siempre ha querido y tenido gatos. Lo dijo en 1972 en una entrevista concedida a Joyce Haber para el Sarasota Journal, y volvió a repetirlo en 1977 en un artículo escrito por Dick Kleiner donde describía el salón de la actriz como “luminoso y amplio, lleno de flores y cojines con gatos vivos o bordados”. A continuación añadía que sus amigos la llamaban “La loca de los gatos de Benedict Canyon”.

No parece que el tiempo haya menguado su amor por los felinos. En un artículo publicado en 2001, el periodista Paul Farhi dice: “Nos recibió con afabilidad y habló alegremente de sus seis gatos y su bichón maltés”.

Entre los numerosos gatos que han acompañado y acompañan a Ann-Margret mencionaremos a Ariel, llamado así por el nombre del personaje que interpretó en la película “Dos viejos gruñones”, con Walter Matthau y Jack Lemmon. También está Harley, que sabe abrir las puertas, llamado así por la pasión que siente Ann-Margret por las motos de gran cilindrada. No hay que olvidar a Jezebel, por culpa de la que se rompió una muñeca poco antes de una Navidad. Y Sweet Thing, en honor a Dean Martin, que llamaba así a la actriz. Otro es Birdie, por la película “Un beso para Birdie”, que alcanzó una edad más que respetable, 20 años. La mayoría de sus gatos han sido recogidos en refugios o han aparecido a la puerta de su casa.

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Cantando ante los soldados en Vietnam (Gira 1968-69)

Cantando ante los soldados en Vietnam (Gira 1968-69)

Incluso en 1964 trabajó en una película con nombre gatuno – al menos en inglés – “Kitten with a Whip”, que en España se llamó “Como en una pesadilla”. Es curioso ver cómo “La gatita con látigo” se convirtió en un título tan diferente del original. Suponemos que la censura de esos años tuvo algo que ver…

Ann-Margret fue el “sex symbol” de los sesenta y parte de los setenta. Nació en 1941 en un diminuto pueblo de Suecia y se trasladó a Chicago a los cinco años con su padre y su madre. Empezó trabajando en Las Vegas como cantante antes de debutar en la gran pantalla en “Un gánster para un milagro”, de Frank Capra. Trabajó con Elvis Presley en “Cita en Las Vegas” (1964), película que la catapultó a la fama. Ganó el Oscar a la Mejor Actriz de Reparto por su papel en “Conocimiento carnal” (1971), de Mike Nichols, con Jack Nicholson, película con la que consiguió cambiar su imagen de actriz sexy por la de buena actriz, y el Oscar a la Mejor Actriz por “Tommy” (1975), de Ken Russell, con Roger Daltrey, así como cinco Globos de Oro.

Revista Life - Agosto de 1971

Revista Life – Agosto de 1971

Ha aparecido en nada menos que 66 portadas de revistas. Fue adorada y vilipendiada por la crítica, según el momento. En 1972 sufrió un terrible accidente durante un espectáculo en Lake Tahoe al caer de una altura de 7 metros, y en 2000 tuvo un accidente de moto en Minnesota fracturándose tres costillas y un hombro. En 2001 trabajó por primera vez en un musical que se presentó en varias ciudades de Estados Unidos; se trataba de “The Best Little Whorehouse in Texas” (La casa más divertida de Texas), en el que encarnaba a Mona Stangley, la madama de un prostíbulo. En 2009 trabajó con John Travolta y Robin Williams en la comedia “Dos canguros muy maduros”. Sigue apareciendo como artista invitada en diversas series de televisión.


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Soy un gato, de Natsume Sŏseki

Billete de mil yenes con la efigie de Soseki

Billete de mil yenes con la efigie de Soseki

Natsume Sŏseki (1867-1916), seudónimo literario de Natsume Kinnosuke, nació cerca de Tokio. Descendiente de una familia de samuráis venida a menos, fue el menor de seis hermanos. A los dos años, sus padres le dieron en adopción a uno de sus sirvientes y a su mujer, con quienes viviría hasta los nueve años. En 1884 se matriculó para cursar Arquitectura, pero acabó Soseki_2estudiando Lengua Inglesa. Dos años después conoció al poeta Masaoka Shiki, que le inició en la composición de haikus. En 1900, el gobierno japonés le concedió una pequeña beca para ir a Inglaterra, país donde pasó auténticas penurias. Regresó a Japón en 1902 para enseñar Literatura Inglesa en la Universidad Imperial de Tokio. A partir de entonces empezó a publicar haikus en diversas revistas. Pero no alcanzó la fama hasta 1905 con la publicación de la novela 吾輩は猫である (Wagahai wa Neko de Aru) (Soy un gato – Impedimenta, 2010), a la que siguieron otras catorce novelas, entre las que mencionaremos “Botchan” (1906), un auténtico superventas, y “Kokoro” (1914), considerada como su obra maestra. Falleció en 1916 a los 46 años a causa de una úlcera de estómago. Desde el 1 de noviembre de 1984 hasta el 2 de abril de 2007, su imagen aparecía en los billetes de mil yenes.

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Grabado sobre madera de Hashiguchi Goyo

Película I Am a Cat, de Kon Ichikawa (1975)

Película I Am a Cat, de Kon Ichikawa (1975)

“Soy un gato” es una novela satírica en la que un gato sin nombre, narrador y protagonista, observa con espíritu crítico a la burguesía de la era meiji (1868 – 1912), durante la que se produjo una difícil convivencia entre la cultura tradicional japonesa y la imitación de las costumbres occidentales. La primera frase de la novela es “Soy un gato, aunque todavía no tengo nombre”. Y eso de no tener nombre es algo que sienta muy mal al gato, sobre todo porque todos los demás felinos del barrio lo tienen. El gato sin nombre vive en casa del profesor Kushami y de su familia, a los que van a visitar el irritante Meitei, el mejor amigo del profesor, y el joven estudiante Kangetsu, empeñado en conquistar a la hija de los vecinos. Una de las peculiaridades del gato es su forma de hablar, muy propia de la clase alta de la época, dejando claro que es un gato doméstico y no un gato callejero cualquiera.

Cartel de la película

Cartel de la película

“Wagahai wa Neko de Aru” apareció primero en diez entregas en la revista literaria “Hotogisu” (que significa “Cuco”) entre 1905 y 1906. Al parecer, el autor solo pensaba escribir una historia corta – que luego sería el primer capítulo del libro -, pero ante el tremendo éxito de la primera entrega, decidió seguir publicando las historias del gato sin nombre.

El primer encargo que recibió el famoso ilustrador Hashicuchi Goyo (1880 – 1921), entonces desconocido, fue la ilustración de la primera edición del libro.

Ilustración de "Soy un gato"

Ilustración de “Soy un gato”

Años después, concretamente en 1975, el prolijo guionista Toshio Yasumi (1903 – 1991) adaptó la novela para el director Kon Ichikawa (1915 – 2008). Ya había sido llevada al cine previamente en 1936, y la televisión japonesa emitió una versión animada en 1982. La versión de 1975 difiere de la novela en que el gato no narra la historia. La película utiliza técnicas de cámara para sugerir que el gato observa lo que ocurre a su alrededor.


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Los gatos y Anna Magnani

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Una de las más famosas amantes de gatos de Roma fue la maravillosa actriz Anna Magnani. Torre Argentina, donde vive la mayor y más famosa colonia de gatos de Roma, era visitada regularmente por la leyenda del cine italiano, y no solo cuando trabajaba en el vecino Teatro Argentina.

Magnani_1Franco Zeffirelli, un gran amigo suyo, contó en algunas ocasiones que Anna Magnani, con la cabeza envuelta en un pañuelo y una cesta llena de comida para gatos, realizaba un recorrido habitual por la ciudad. Un buen día, un hombre al que no debían gustarle los gatos, le llamó la atención de muy mala manera. Ella se paró, se quitó el pañuelo de la cabeza y le lanzó una mirada fulminante. El tipo se quedó atónito al descubrir que la “gattara” no era otra que Anna Magnani.

Ella decía que hacía “La ronda de los siete gatos” y no “La ronda de las siete iglesias”, refiriéndose a una tradición que remonta al año 1540, atribuida a San Felipe Neri, por la que se va a rezar a siete iglesias diferentes. Pero Anna y sus amigos recorrían siete colonias felinas de la capital para alimentar a sus habitantes.

Una vez dijo: “Prefiero la soledad a las fiestas, y para pasar la velada, me basta con dos gatos jugando en la alfombra”.

Anna Magnani nació en Roma el 7 de marzo de 1908. Se costeó los estudios en la Academia de Arte DramáticMagnani_3o de Roma cantando en cabarets. El director Goffredo Alessandrini le dio su primer papel en La ciega de Sorrento (1934), pero no alcanzó la fama internacional hasta protagonizar en 1945 Roma, ciudad abierta, de Roberto Rossellini, que la describió como “la mejor actriz desde Eleonora Duse”. Se la conocía cariñosamente como “la Lupa”. La revista “Time” dijo que tenía una personalidad “ardiente” y el crítico Harold Clurman escribió que su interpretación era volcánica. El gran dramaturgo estadounidense Tennessee Williams era un gran admirador suyo y escribió para ella el guión de La rosa tatuada, película por la que ganó el Oscar a la Mejor Actriz. Trabajó en 51 películas, algunas tan famosas como Piel de serpiente, dirigida por Sidney Lumet, con Marlon Brando, y Mamma Roma, de Pier Paolo Pasolini. Rodó su última película en 1972, Roma, de Federico Fellini, donde se interpretó a sí misma.

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Se casó con Goffredo Alessandrini en 1935, dos años después de que la descubriera, y a partir de ese momento solo aceptó pequeños papeles para “dedicarse exclusivamente a su marido”. Se separaron en 1942. Tuvo una breve relación con Massimo Serato, con el que tuvo a su único hijo, Luca, que enfermó de polio a los 18 meses y nunca recuperó el uso de las piernas. Anna Magnani se ocupó de él mientras vivió. En 1945 se enamoró del realizador Roberto Rossellini mientras trabajaba en Roma, ciudad abierta. Después de una tormentosa relación, rompieron definitivamente cuando Rossellini dio el papel protagonista de Stromboli a Ingrid Bergman, otra gran actriz del momento.

Se sabe que durante el tiempo que Mussolini estuvo en el poder, Anna Magnani tenía la costumbre de hacer chistes groseros acerca del régimen fascista. Falleció a los 65 años en Roma.


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Un gato con clasificación X

Cartel de estreno en EE UU

Cartel de estreno en EE UU

El cine independiente (e incluso de los grandes estudios) estadounidenses de finales de los sesenta, setenta y principios de los ochenta era mucho más osado, divertido, crítico e inteligente de lo que se produce actualmente.

Frits en Washington Park, N.Y.

Fritz en Washington Park, N.Y.

Nos ha venido a la cabeza una película realizada en 1972 titulada Fritz the Cat, escrita y dirigida por Ralph Bakshi, que tiene el honor de ser el primer largometraje de animación que recibió una calificación X en Estados Unidos y de ser la película independiente de animación más taquillera de la historia del cine al recaudar 90 millones de dólares en todo el mundo. No se estrenó en España hasta el año 1978.

Fritz relajándose

Fritz relajándose

Basada en las viñetas de Robert Crumb, cuenta las aventuras de Fritz, un gato antropomorfo que reside en Nueva York a finales de los años sesenta. La película es una sátira de la vida en Estados Unidos y de su política, y no deja títere con cabeza. En ningún momento llega a ser realmente violenta, pero abundan las escenas de sexo, lo que no sentó muy bien a Robert Crumb, que acabó desentendiéndose del proyecto. Fritz es terrible, un auténtico obseso sexual, capaz de cualquier cosa para alcanzar sus objetivos. Como buen hedonista, solo le interesa el placer, y consigue dejar un rastro de destrucción por donde pasa. Por ejemplo, en un momento dado tiene una revelación: debe convencer al pueblo para que se rebele. Baja a la calle con su amigo el cuervo Duke, incita a los transeúntes a la revuelta y consigue – sin querer, es verdad – que maten a Duke.

Fritz disfrutando

Fritz disfrutando

Ralph Bakshi

Ralph Bakshi

Lo curioso es que Ralph Bakshi dirigió el estudio de dibujos animados infantiles Terrytoons antes de dedicar tres años de su vida a la producción de El gato Fritz. Tiene siete largometrajes de animación en su haber, entre los que destacaremos Los hechiceros de la guerra (1976), El señor de los anillos (1978), American Pop (1981) y Tygra: Fuego y hielo (1983).

Nació el 29 de octubre de 1938 en Haifa, entonces Mandato Británico de Palestina. Un año después, su familia emigró a Nueva York para escapar de la II Guerra Mundial. Creció en el barrio de Brownsville, en Brooklyn. La familia vivía en un piso de alquiler controlado y la vida urbana no tardó en fascinarle. Desde muy pequeño le apasionaron los tebeos y no tiene reparo en reconocer que a menudo los buscaba en la basura.

En 1947 se trasladaron a Washington DC por razones de trabajo, y se instalaron en el barrio negro de Foggy Bottom. Era la única familia blanca del vecindario y todos los amigos de Ralph eran negros. En esa época en Estados Unidos los colegios estaban segregados, pero el colegio para blancos más cercano distaba varios kilómetros y Ralph ingresó en el colegio para negros del barrio. Recuerda que a nadie le importó, excepto a un profesor. Preocupado por un eventual ataque de los blancos a la escuela si se enteraban de que uno de los suyos estudiaba en un colegio para negros, avisó a la policía, y Ralph tuvo que irse.

Fritz a punto de montar una bronca

Fritz a punto de montar una bronca

A los 15 años, de vuelta a Nueva York, descubrió el libro Complete Guide to Cartooning (Guía completa del dibujo animado) en la biblioteca municipal. Robó un ejemplar y memorizó cada lección. Ante su poco interés por los estudios, el director del instituto al que iba le trasladó a la Escuela de Artes Industriales de Manhattan, y en 1956 se graduó con un premio por sus dibujos animados.

A los 18 años, el estudio de animación Terrytoons le contrató como “pulidor de celuloide”, trabajo que consistía en limpiar los fotogramas. El estudio tenía su sede en New Rochelle, por lo que Ralph tardaba cuatro horas en ir y venir del trabajo cada día. A los pocos meses pasó a ser “pintor de celuloide”. Se convirtió en animador bajo la tutela de animadores del calibre de Connie Rasinski, Manny Davis y Jim Tyer. Acabó dirigiendo el estudio durante ocho meses antes de que Paramount lo cerrara definitivamente.

Duke, el amigo de Frtiz

Duke, el amigo de Frtiz

Después de trabajar unos meses con Steve Krantz en Toronto, decidió fundar su propio estudio, Bakshi Productions, en el “barrio de la ropa” (Garment District) de Nueva York, donde trabajaba su madre. Ofreció salarios más elevados a sus empleados y abrió la puerta a las mujeres y a animadores de otras razas.

Descubrió el cómic de Robert Crumb en 1969 y quedó cautivado por la ironía de las viñetas. Convenció a Steve Krantz de que podía convertirlo en un largometraje, compraron los derechos y así nació El gato Fritz para el cine de animación.


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El gato de la Srta. Paisley

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El 22 de diciembre de 1957 se emitió en Estados Unidos, durante la tercera temporada de la serie “Alfred Hitchcock presenta”, un episodio de 25 minutos de duración titulado “Miss Paisley’s Cat” (El gato de la Srta. Paisley), dirigido por Jus Addis y protagonizado por la excelente Dorothy Stickney.

La historia es como sigue: La Srta. Paisley adopta un gato callejero y le llama Stanley. El gato, haciendo honor a su renombrada curiosidad, visita el apartamento del irascible Sr. Rinditch, y este advierte a la Srta. Paisley que más le vale apartar a Stanley de sus aposentos. Stanley no hace caso y el malvado Rinditch le mata.

La tímida Srta. Paisley, al enterarse, tiene una reacción sorprendente: agarra un cuchillo de cocina con la intención de asesinar a Rinditch, pero algo la detiene, se sienta y se queda dormida. A la mañana siguiente se despierta llevando otra ropa y no encuentra el cuchillo. Rinditch ha sido asesinado a cuchilladas y la policía acusa al portero. Convencida de que ella es la culpable, va a comisaría a entregarse, pero los agentes no la creen y la mandan a casa.

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El tiempo pasa; el portero es juzgado, declarado culpable y ejecutado. Entonces, la Srta. Paisley encuentra el collar de Stanley en su casa y por fin recuerda el crimen. Efectivamente, ella mató a Rinditch. A continuación tiró su ropa manchada de sangre y el cuchillo al río. Ahora hace lo propio con el collar de Stanley para que no quede ninguna prueba del crimen.

Por si alguien está interesado en leerse los diálogos de la película, puede visitar esta página. Y si quiere ver el capítulo este es el enlace.

Paisley_3Aproximadamente la mitad de los mismos son conversaciones de la Srta. Paisley con su gato Stanley en las que le habla de cómo la educaron de pequeña, de su padre… Y así es como presenta el episodio Alfred Hitchcock:

“Oh, buenas noches.

El protagonista del cuento de esta noche es un gato callejero. Es recomendable alimentarle antes del rodaje para impedir que se coma a los actores. Hoy le toca una deliciosa hamburguesa de ratón. Obviamente, solo usamos ratones que están la mar de contentos; hace dos semanas que les damos tranquilizantes. En cuanto sirva la comida a nuestra estrella, podrán descubrir la historia”.

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Una historia escalofriante donde las haya, digna de Hitchcock. Pero debemos reconocer que la aparición de Stanley en la vida de la Srta. Paisley hace que esa mujer apocada, tímida y solitaria, cambie radicalmente. A menudo, gracias a la compañía de un gato o de un perro, las personas descubren que tienen más fuerza de lo que creían. Por suerte, casi nadie llega al extremo de la Srta. Paisley.


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Los gatos y Stanley Kubrick

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Stanley Kubrick (Nueva York, 26 de julio de 1928 – Saint Albans, Hertfordshire, Inglaterra, 7 de marzo de 1999) fue un director de cine, guionista, director de fotografía y montador que trabajó sobre todo en Inglaterra, donde se instaló definitivamente en 1963. Formó parte de los nuevos cineastas de Hollywood, la llamada “Nueva ola de Hollywood”, y se le considera uno de los realizadores más influyentes de la historia del cine. Sus películas destacan por una fotografía y una iluminación muy cuidadas, una extrema atención a los detalles y un exquisito uso de la música, además de abarcar todo tipo de género, bélico, comedia negra, romance, terror, ciencia-ficción e incluso épico. Era conocido por ser un tremendo perfeccionista que lo revisaba todo con absoluta meticulosidad y requería una coordinación absoluta entre el reparto y el equipo técnico.

Kubrick con gato en el plató de La naranja mecánica

Kubrick con gato en el plató de “La naranja mecánica”

De 1951 a 1999 dirigió 14 largometrajes y 3 documentales. Fue el director de películas tan innovadoras como “2001 – Una odisea del espacio”, tan increíbles como “La naranja mecánica”, tan perfectas como “Barry Lyndon” y tan terroríficas como “El resplandor”.

Lo que no se conoce tan bien de Stanley Kubrick es su pasión por los gatos. En ocasiones los llevaba con él al plató, pero sobre todo le acompañaban en la sala de montaje, un lugar más tranquilo, según decía él “para recuperar el tiempo que no había podido pasar con ellos mientras rodaba”.

Su hija Katharina recuerda que cuando toda la familia se trasladó a Irlanda para el rodaje de “Barry Lyndon”, Stanley Kubrick redactó quince páginas de instrucciones acerca de cómo se debía cuidar de los animales que no podían viajar con él. El punto 37 contenía las siguientes recomendaciones: “Si Freddie y Leo se peleasen (dos gatos machos, padre e hijo), la única forma de separarlos es echándoles agua. Intentad coger a Freddie y salir corriendo con él. Nunca cojáis a Leo. Si abrís una puerta y Freddie consigue salir, es más rápido que Leo y podrá escapar. Pero si Leo le ha atrapado en un lugar sin salida, la única solución es tirarle agua encima, saltar, hacer ruido, gritar hasta conseguir distraer a Leo para poder agarrar a Freddie y salir corriendo”.

Gato encima de una moviola del documental Stanley Kubrick's Boxes

Gato encima de una moviola, del documental “Stanley Kubrick’s Boxes”

Philip Kaplan, uno de los abogados y gran amigo de Stanley Kubrick, cuenta que el realizador canceló una cita en el último momento con otro abogado que había venido especialmente de Estados Unidos porque se había pasado la noche en vela con un gato moribundo y no se sentía capaz de participar en la reunión.

Del documental Stanley Kubrick's Boxes

Del documental “Stanley Kubrick’s Boxes”

Una vez, Stanley Kubrick dijo: “Tengo una esposa, tres hijas, tres perros y siete gatos. No soy como Franz Kafka, un solitario que sufre”.