Gatos y Respeto

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El gato Blackie y el fotógrafo Gjon Mili

Blackie con la soprano francesa Jennie Tourel

Blackie con la soprano francesa Jennie Tourel

Gjon Mili nació el 28 de noviembre de 1904 en Korçë, en lo que entonces era el Imperio Otomano y actualmente Albania. Pasó su infancia en Rumanía y estudió en Bucarest antes de trasladarse a Estados Unidos en 1923 para estudiar Ingeniería en el MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts), donde conoció a Harold Eugene Edgerton, uno de sus profesores. Se licenció en 1927 como ingeniero eléctrico y empezó a trabajar en investigación eléctrica. Siguió en contacto con Edgerton, que desarrolló – pero no inventó – la luz estroboscópica.

Blackie en un desfilé de moda para novias

Blackie y modelo con traje de novia

Blackie mordisqueando el pie de una contorsionista

Blackie y una contorsionista

Su carrera como fotógrafo profesional no empezó hasta diez años después, en 1927, cuando la revista Life publicó varias fotos «stop-motion» suyas del famoso tenista Bobby Riggs, las primeras de una relación profesional que duraría 40 años, hasta su fallecimiento en 1984. Durante estas cuatro décadas recorrió el mundo fotografiando acontecimientos deportivos, conciertos, monumentos, a artistas, celebridades. Visitó a Picasso en la Costa Azul, a Pau Casals en Prades, a Adolf Eichmann encarcelado en Israel, entre otros… Se han publicado miles de fotografías suyas no solo en Life, sino en  otras muchas revistas.

Blackie con las patas cruzadas.

Blackie con las patas cruzadas

Blackie después de una jam session (1943)

Blackie después de una jam session (1943)

Fue uno de los primeros fotógrafos en usar el flash electrónico y la luz estroboscópica para captar movimientos a veces imperceptibles para el ojo humano. Desde que empezó como fotógrafo disparaba varias veces seguidas con gran rapidez, lo que le permitía captar una serie de imágenes en un solo fotograma. Era un formato ideal para el teatro, la danza y los deportes, pero lo realmente increíble es que sus fotos siguen siendo tan sorprendentes hoy, casi ochenta años después.

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Blackie de mal humor

Gjon Mili y Blackie

Gjon Mili y Blackie – Foto de Carl Mydans (1944)

En 1944 dirigió el cortometraje «Jammin’ the Blues» (https://vimeo.com/54355893), rodado en los estudios de Warner Bros. con músicos como Lester Young, Red Callender, Harry Edison, «Big» Sid Catlett, Illinois Jacquet, Barney Kessel, Jo Jones y Marie Bryant. El director de fotografía no fue Gjon Mili, sino Robert Burks, pero la película, en algunos momentos, usó una técnica muy parecida a las imágenes múltiples que conseguía el fotógrafo con luz estroboscópica. Algunos la han calificado de «la mejor película de jazz jamás filmada». Clint Eastwood incluyó algunas imágenes del corto en su película «Bird» (1988), acerca de la vida del músico Charlie «Bird» Parker.

Blackie y la bailarina Katherine Dunham

Blackie y la bailarina Katherine Dunham

Gjon Mili's cat Blackie being hugged by nightclub entertainer Maune de Revel

La cantante Maune de Revel y Blackie

A estas alturas ya deben estar preguntándose qué tiene que ver todo esto con los gatos.  Pues bien, Gjon Mili tenía un gato llamado Blackie. Mucho más no se sabe, excepto que fotografió a Blackie innumerables veces solo o acompañado, como lo demuestran las fotos incluidas en esta entrada. Por lo que se deduce de estas fotos, Blackie no parecía molesto, e incluso podría decirse que era un gato de lo más sociable. Casi todas las fotos de Blackie parecen haber sido hechas en una iglesia desacralizada de Montclair, Nueva Jersey, que servía de estudio al fotógrafo. Bueno, de estudio y de lugar de reunión donde disfrutaba de las «jam sessions» de sus amigos músicos de jazz. Por lo que se ve, Blackie también participaba. Pero no se sabe nada más de Blackie, ni cómo llegó ni qué fue de él ni cuánto tiempo vivió con Gjon Mili. Solo que era un gato espléndido, y que debió ser muy amable.

Blackie y Saul Steinberg delante de un mural de este.

Blackie y Saul Steinberg delante de un mural de este

Blackie (1943)

Alfred Hitchcock (1942)

Alfred Hitchcock (1942)

En los años 40, Gjon Mili fue ayudante de otro famoso fotógrafo, Edward Weston, con el que compartió el amor por los gatos. Añadiremos que Henri-Cartier Bresson (otro gran amante de los gatos) (https://gatosyrespeto.org/2014/10/31/el-fotografo-y-el-gato-ulises/) dijo de él: «Admiro su sentido de la economía, su respeto por el oficio y su rechazo de las pretensiones». Por cierto, la fotógrafa Martine Franck, esposa de Cartier-Bresson, fue la ayudante de Mili en 1964.


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Un gato cosmopolita: Luis XIV

Luis XIV

Luis XIV

En realidad deberíamos decir «Louis XIV» porque ese era su verdadero nombre, pero los nombres de los reyes se traducen, por lo que le llamaremos Luis XIV. Era el decimocuarto gato en la vida de Beulah Roth, también su primer siamés, y aunque no era rey, se codeó con todo lo más granado de la sociedad artística de los años cuarenta y cincuenta. Al ver fotos de famosos de esos años, y con famosos nos referimos a pintores, músicos, actores, escritores, ¿no les sorprende el amor que todos sentían por los siameses? Hay una explicación muy sencilla: en la mayoría de los casos se trata de Luis XIV. Es fácil reconocerle, no solo por la máscara de color chocolate negro que le cubre la nariz y parte de las mejillas, sino por su expresión. Fíjense bien en las fotos que publicamos con esta entrada, en casi todas adopta un aire desdeñoso, de fastidio.

Cary Grant y Luis XIV

Cary Grant y Luis XIV

Luis XIV era el gato de Beulah y Sanford Roth, un célebre fotógrafo de famosos nacido en Brooklyn en 1906 y fallecido en Roma en 1962 de un infarto y cuyo trabajo publicaban regularmente revistas como Time, Life, Look, Fortune, Paris Match, Elle, Der Stern, Harper’s Bazaar, Vogue, Oggi y People. Fotografió a Albert Einstein, Alfred Hitchcock, Judy Garland, Joan Crawford, Pablo Picasso, Henri Matisse, Audrey Hepburn, Aldous Huxley, Noël Coward, Jimmy Stewart, Christopher Isherwood, Louis Armstrong, Paul Newman, Gino Severini, Blaise Cendrars, Alberto Moravia, Moise Kisling, Elizabeth Taylor, Rock Hudson, Grace Kelly, Danny Kaye, Romy Schneider, Anna Magnani, Jack Lemmon, Deborah Kerr, Igor Stravinsky, Dimitri Mitropoulos, Sophia Loren, Darius Milhaud, Irene y Frederic Joliot-Curie, Edwin Hubble, Jean Renoir, Alain Delon, John Wayne, George Antheil, Alberto Burri, Edward G. Robinson, Jean Cocteau, Peter Ustinov, Rossana Podesta, Darryl Zanuck, George Stevens, Colette, Groucho Marx, Tennessee Williams, Ava Gardner, Fred Zinnemann, Cary Grant, aunque no a todos con Luis XIV.

Beulah Roth y Luis XIV

Beulah Roth y Luis XIV

El matrimonio Roth compartía una pasión por los gatos, las compras, la ropa, París, Roma, los rastrillos, las antigüedades romanas y la gente. Muchos de los famosos fotografiados por Sanford acabaron siendo auténticos amigos, como Anna Magnani en Roma o James Dean en Hollywood. Para realizar su trabajo, Sanford Roth pasaba largas temporadas en Europa, donde siempre le acompañaban su esposa y, claro está, Luis XIV. Pero en aquellos años, viajar con un gato no era tan sencillo como hoy en día. En primer lugar, no abundaban las tiendas de mascotas ni había anaqueles repletos de comida en lata en los supermercados porque en Europa todavía no había supermercados. Al vivir en California, era necesario cruzar Estados Unidos en tren y luego embarcar en un trasatlántico. Beulah Roth escribió un libro maravilloso, «The Cosmopolitan Cat», publicado en 1963 y que solo se encuentra de segunda mano en inglés, en el que describe lo que significaba viajar con Luis XIV. Por ejemplo, tanto en un tren como en un barco era (y sigue siendo) absolutamente necesario que el gato se quedase encerrado en el compartimento o el camarote, que solo podía compartirse con el marido o un amante.

Paul Newman con Louis XIV

Paul Newman con Luis XIV

En el libro, Beulah cuenta cómo su gato comía solomillo y langosta por solo diez dólares para un viaje de seis días en los trasatlánticos franceses, pero no pasaba lo mismo en el tren. Viajar en tren significaba llevar arena y comida, además de asegurarse de que nadie entrase en el compartimiento para abrir la cama. También viajaba algunas veces en avión, pero solo si estaba segura de que Luis XIV la acompañaría en la cabina.

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Colette y Luis XIV

Una vez en Francia, solían ir siempre al mismo hotel, el Lutèce, en Montparnasse, donde les esperaba la habitación 25. Hay que tener en cuenta que los Roth no se desplazaban para estar una semana en París, sino varios meses. Beulah deja muy claro en el libro que para periodos cortos es mejor no llevar animales. Una vez en París había que encontrar arena y comida. Luis XIV se alimentaba principalmente de hígado, bazo y corazón de ternera, pescado y alguna que otra gamba, todo esto cocinado, lo que no era fácil residiendo en un hotel. Pero Beulah lo conseguía y Luis XIV vivía como un rey mientras se dejaba fotografiar (de mala gana) con Georges Braque, a quien no le gustaban los gatos, pero quiso una foto con Luis XIV, o con Colette, a la que arañó y a Beulah casi le dio un soponcio.

Georges Braque y Luis XIV

Georges Braque y Luis XIV

Pero es sabido que Colette era una gran amante de los gatos y no pasó nada. Entre las anécdotas que cuenta Beulah de sus estancias en París está la fila de gatos que se formaba delante de la puerta de la cocina del Dominique, un famoso restaurante ruso de la época. Al parecer, los cocineros alimentaban alegremente a todos los gatos del barrio a base de buey Stroganoff, esturión fresco y pollo a la Kiev.

Volviendo a Luis XIV, Beulah cuenta que tenía una manía muy particular, odiaba el timbre del teléfono y, con el tiempo, descubrió que si descolgaba el aparato con la pata, dejaba de sonar. Al parecer, llamar a los Sanford y conseguir que contestaran era una auténtica hazaña.

Anna Magnani y Luis XIV

Anna Magnani y Luis XIV

Luis XIV vivió durante un largo periodo en Roma, tan largo que sus dueños alquilaron un piso mientras esperaban que empezase el rodaje de «Cleopatra». Allí, Luis XIV y Beulah se hicieron muy amigos de Anna Magnani.

James Dean y Luis XIX

James Dean y Luis XIV

Entre París y Roma, cuando los Sanford estaban en California, intimaron con James Dean, aunque según Beulah el auténtico amigo del actor era Luis XIV, que incluso le cedía su sillón favorito, un asiento veneciano del siglo XVIII, y se acurraba en su regazo para que ambos se echasen la siesta. Recuerda que Jimmy quiso un gato y recorrieron Venice (California) juntos en busca de uno y que nadie, absolutamente nadie, reconoció al ídolo del momento. Pero ya hablaremos de James Dean en otro momento.

Beulah también apunta, con mucho humor, que desde la llegada de Luis XIV, su vestuario se limitó al color del exterior e interior de un champiñón y que tenía la mayor colección del mundo de cepillos para ropa. Echaba de menos vestirse de negro o de azul oscuro, incluso llevar un suéter de cuello alto de color gris, pero estaba condenada a llevar ropa en diversos tonos de beige para que no se notasen los pelos de Luis XIV.

Paul Newman y Luis XIV

Paul Newman y Luis XIV

La única vez que Luis XIV no acompañó a Beulah y a Sanford Roth fue para evitar la famosa cuarentena obligatoria cuando tuvieron que ir a Londres durante varios meses. Luis XIV se quedó en un superhotel para gatos con todos los lujos y, según el dueño, no les echó de menos, aunque Beulah lo dudaba. Por suerte, cuando ya no podía más, se fueron a París para otro encargo y Luis XIV llegó en un vuelo de TWA. Para conseguirlo, hubo que recurrir a Howard Hugues (había asientos para personas, pero no había sitio para animales). El vuelo hacía una parada técnica en Nueva York, y Beulah le pidió a su tía Sadie que fuera al aeropuerto a hacerle compañía. La parada técnica duró siete horas y la tía Sadie se lo llevó a casa para que comiera gambas. Beulah fue a buscarle a Orly, donde conoció a una señora que tenía 36 gatos y viajaba con algunos de ellos, por lo que decidió que era una aficionada en lo que a gatos viajeros se refería.


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Doce retratos de un gato, de Walker Evans

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El magnífico fotógrafo estadounidense Walter Evans nació en 1903 en Saint Louis, Misuri, y falleció en 1975 en New Haven, El fotógrafo Walker EvansConnecticut. Es uno de los padres de la tradición documental en la fotografía estadounidense y supo plasmar el presente como si ya fuera el pasado. Durante cincuenta años, desde finales de los años veinte hasta principios de los setenta del siglo pasado, se dedicó a retratar Estados Unidos con tremenda precisión y sensibilidad, creando una colección de proporciones enciclopédicas. Sus fotografías de personas, casas de pueblos, iglesias rurales, barberías y cementerios transmiten un profundo respeto por los ciudadanos de a pie y le transformaron en uno de los más notables documentalistas estadounidenses.

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Desde pequeño hacía fotos de su familia con una pequeña cámara Kodak. Después de trasladarse a Nueva York, empezó a trabajar en librerías y en la Biblioteca Pública de esta ciudad, lo que le permitió dar rienda suelta a su pasión por T. S. Eliot, D. H. Lawrence, James Joyce, E. E. Cummings, Charles Baudelaire y Gustave Flaubert. Después de pasar todo el año 1927 en París, regresó a Nueva York con la intención de ser escritor, pero la fotografía seguía atrayéndole y no tardó en cambiar de idea.

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Sus primeras obras están influenciadas por el modernismo europeo, pero pronto empezó a desarrollar un estilo más realista, más cercano. Trabajó sin cesar durante los años de la Gran Depresión y en 1935 aceptó la oferta del Departamento de Interior para fotografiar a una comunidad de mineros sin trabajo en el oeste de Virginia. Poco después, el Departamento de Agricultura le contrató como «especialista informativo» para fotografiar la vida en pueblecitos y así demostrar que el Gobierno Federal intentaba mejorar la vida de las comunidades rurales durante la Depresión. Eso le permitió recorrer el país y realizar fotografías únicas en compañía de otros grandes, como Dorothea Lange, Arthur Rothstein y Russell Lee, entre otros.

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En 1936 viajó a Alabama con su amigo el escritor James Agee, que debía escribir un artículo sobre los aparceros para la revista Fortune. De este recorrido nació el impresionante libro «Let Us Now Praise Famous Men» (Alabemos ahora a hombres famosos), publicado en 1941, de 500 páginas de texto y fotos en torno a tres familias de granjeros.

Siete retrato de chico y gato

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Entre 1938 y 1941 realizó una notable serie de retratos en el metro de Nueva York que no fueron publicados hasta 1966 en el libro recopilatorio «Many Are Called» (Muchos se llaman). Se trataba de 86 fotografías realizadas con una Contax de 35 mm que llevaba atada al pecho y con el objetivo escondido entre dos botones de su abrigo para que no se viera.

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Desde 1934 a 1965, más de 400 fotografías suyas ilustraron 45 artículos publicados en la revista Fortune, de la que fue editor; asimismo, escribió muchos de los textos que acompañaban a sus fotos. En 1965 fue nombrado profesor de Fotografía en la facultad de Arte de la Universidad de Yale.

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En 1973, debido a su frágil salud, empezó a usar la innovadora Polaroid SX-70 hasta su muerte, acaecida dos años después. Al igual que otros fotógrafos de la época, como por ejemplo Henri Cartier-Bresson, no solía pasar mucho tiempo en el cuarto oscuro y se limitaba a dar algún que otro consejo mediante notas adjuntas a la película.

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Pero quizá os preguntéis por qué hablamos de Walker Evans en nuestro blog. Simplemente porque realizó una serie de fotografías titulada «Doce retratos de un gato» en un corto lapso de tiempo a finales de los años cuarenta o principios de los cincuenta. Ignoramos el nombre del gato, que siempre es el mismo. En todos los retratos, excepto en uno donde es muy joven, tiene la misma edad, probablemente de diez a doce meses. Solo hemos encontrado diez fotos, y es probable que entre estas haya tres que no pertenezcan a la serie; serían la del gatito, una donde está a contraluz en la ventana y la de los niños. La undécima foto es del autor. Miden 5,70 por 7,70 centímetros y son auténticas instantáneas donde el autor capta un momento fugaz de la vida del gato. Y todas ellas, sin excepción, nos parecen maravillosas.

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Los gatos y los fotógrafos: Brassaï

La portera (1942)

La portera (1942)

Los gatos atraen a los fotógrafos: Henri-Cartier Bresson, Willy Ronis, Edouard Boubat, Edward Weston, Martine Frank, Izis Bidermanas, solo por mencionar unos cuantos. Pero todos estos fotógrafos se hicieron famosos entre los años 30 y 60 del siglo pasado. La mayoría vivió en Francia, aunque no todos eran franceses, excepto Edward Weston, un enamorado de los gatos californiano. Dado que nos proponemos publicar periódicamente entradas de «gatos y fotógrafos», tendremos que profundizar en el tema. En febrero publicamos una entrada de Willy Ronis (https://gatosyrespeto.org/2015/02/02/los-gatos-de-willy-ronis/) y en octubre del año pasado, otra cortita de Henri-Cartier Bresson (https://gatosyrespeto.org/2014/10/31/el-fotografo-y-el-gato-ulises/), pero ¿hay fotógrafos actuales que también se apasionan por los gatos y los fotografían en las calles, ventanas, tejados? Sabemos de una pareja en Boston, Jason y Elizabeth Putsché (https://gatosyrespeto.org/2015/03/09/fotografos-de-baltimore-en-defensa-de-los-gatos/).

Brassai y su cámara

Brassai y su cámara

Hoy hablaremos de Brassaï, cuyo nombre completo era Gyula Halász Brassaï. No hemos conseguido saber si le gustaban los gatos ni si tuvo un gato; solo sabemos que hizo fotografías geniales de los gatos de París. De hecho, Brassaï fotografiaba París, a los habitantes de París, durante sus largos paseos, por lo que su amigo Arthur Miller le puso el apodo de «El ojo de París». En la época en que recorría las calles de la ciudad, se veían más gatos que ahora. Era casi imposible que la portera no tuviera un gato y que ese gato no saliese al patio de entrada, incluso a la calle, dando un salto desde la ventana. Había un gato en el café de la esquina; la dueña de la mercería tenía un gato que recibía a las clientas sentado en el mostrador y otro reinaba en la trastienda del ultramarinos de la esquina. Había muchos gatos bien alimentados y felices en las pequeñas calles de los barrios más populares. También había menos coches, los vecinos se conocían, las compras se hacían en el barrio…

Gata en escaparate - 1939

Gata en escaparate – 1939

Pero volvamos a Brassaï. Nació en Hungría, concretamente en Brasov (de ahí su seudónimo) el 9 de septiembre de 1899 de padre rumano y madre armenia. Creció hablando húngaro y rumano. Cuando tenía tres años, la familia vivió en París durante un año, mientras su padre enseñaba en La Sorbona. Estudió pintura y escultura en la Academia de Bellas Artes de Hungría, en Budapest. Sirvió en el regimiento de Caballería del ejército austrohúngaro hasta el final de la I Guerra Mundial.

Gato en ventana - 1953

Gato en ventana – 1953

En 1920 se trasladó a Berlín, donde trabajó como periodista, y en 1924, a París, donde permanecería el resto de su vida. Hablaba poco francés y decidió mejorarlo leyendo la obra de Marcel Proust. También en París trabajó de periodista y no tardó en trabar amistad con Henry Miller, León-Paul Fargue y Jacques Prévert.

El gato

El gato

Su amor por la ciudad le llevó a fotografiarla. Años después escribiría que usó la cámara «para captar la belleza de las calles, de los jardines bajo la lluvia, de la niebla, y para plasmar París de noche». En 1933 publicó su primera colección de fotografías con el título de «Paris de nuit» (París de noche) con un éxito inmediato. Fotografió a muchos de sus amigos artistas, entre ellos Salvador Dalí, Pablo Picasso, Henri Matisse y Alberto Giacometti, y escritores como Jean Genet y Henry Malraux.

Gato en sombrerería

Gato en sombrerería

En 1948 expuso en solitario en el Museo de Arte Moderno (MOMA) de Nueva York, y de nuevo en 1953, 1956 y 1968. Ese mismo año (1948) se casó con Gilberte Boyer y obtuvo la nacionalidad francesa después de muchos años siendo apátrida.

Pero Brassaï no solo se dedicó a la fotografía. Rodó una película, «Tant qu’il y aura des bêtes» (Mientras haya animales), en 1956, premiada en el Festival de Cannes, y escribió diecisiete libros y un gran número de artículos. Abandonó la fotografía en los años sesenta para dedicarse únicamente a la escultura.

Sin título - 1938

Sin título – 1938

Falleció en 1984 y está enterrado en el cementerio de Montparnasse, el barrio donde pasó sus primeros años en París. En 2000 se celebró una gran retrospectiva suya en el Centro Georges-Pompidou con 450 obras.

Brassaï dijo: «A veces nos preguntamos si la vida tiene sentido, pero conocemos a seres que le aportan sentido».


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El camino de los gatos, por Claude Cahun

Claude Cahun y gato (1938)

Claude Cahun y gato (1938)

Claude Cahun, nacida como Lucy Renée Mathilde Schwob el 25 de octubre de 1884 en Nantes, fue una fotógrafa y escritora

Autorretrato (1928)

Autorretrato (1928)

francesa cuya vida estuvo estrechamente ligada a la de otra artista de Nantes, Suzanne Malherbe. Era la sobrina del escritor Marcel Schwob y la sobrina nieta del escritor Léon Cahun.

La fotógrafa falleció el 8 de diciembre de 1954 e hicieron falta treinta años para que regresara del más completo olvido gracias al filósofo François Leperlier. Este, intrigado por su obra, empezó a buscar imágenes y textos suyos con el fin de escribir una biografía, «Claude Cahun: L’Exotisme intérieur» (Claude Cahun: El exotismo interior), sacando a la luz una personalidad fuera de lo común y una obra inesperada. La artista empezó a explorar a través de la fotografía temas actualmente candentes en el arte contemporáneo: la ambigüedad sexual, el travestismo, la búsqueda de la identidad.

En 2011, catorce años después de una primera exposición sobre Claude Cahun en el Museo de Arte Moderno de París, François Leperlier y Juan Vicente Aliaga vuelven a organizar otra en el Jeu de Paume de París y en el Centro de la Imagen Virreina de Barcelona. En referencia a la última serie de autorretratos, titulada «Le chemin des chats» (El camino de los gatos), realizada entre 1949 y 1953, los dos comisarios de la exposición opinan que «sugiere una reflexión sobre el cuestionamiento fundamental de la realidad y de las apariencias. El gato, por el que Cahun sentía tanto aprecio, simboliza el intercesor por excelencia, aquel que asegura el contacto intuitivo entre lo visible y lo invisible, que da acceso a mundos sensoriales desconocidos y perfectamente cercanos al mismo tiempo».

Sus primeros autorretratos datan de 1912, cuando tenía 18 años. En 1918 publicó un largo artículo en la revista «Le Mercure de

El camino de los gatos (1949)

El camino de los gatos (1949)

France» sobre la prohibición de la obra «Salomé», de Oscar Wilde, en los teatros londinenses en 1892. Cambió su nombre a Claude Cahun en 1919, antes de mudarse a París con la que sería su gran amor y eterna compañera Suzanne Malherbe, que adoptó el nombre de Marcel Moore. Las dos se conocieron siendo niñas y, curiosamente, acabaron siendo hermanastras antes de ser amantes cuando el padre de Claude se casó con la madre de Suzanne. Esta ayudó a Claude a realizar sus ahora famosos autorretratos, participó activamente en la realización del libro «Aveux non avenus», título de difícil traducción cuyo sentido más próximo podría ser «Confesiones no anuladas» y perfecto ejemplo de la contraliteratura, y coescribió numerosos artículos.

Las dos jóvenes, ambas de buena familia, rechazaron las convenciones sociales y se reinventaron. En algunos autorretratos, Claude aparece con la cabeza rasurada ofreciendo una imagen andrógina; en otros es coqueta y femenina. Su obra es profundamente personal y libre, pasa de un género a otro con total fluidez. No puede encasillarse, es a la vez surrealista, política, poética, transgresora, onírica… De hecho, se hizo llamar Claude, un nombre que se da tanto a los niños como a las niñas en Francia.

Claude Cahun y Kid (1926)

Claude Cahun y Kid (1926)

Foto de Claude Cahun

Durante sus años en París, Claude y Marcel se codearon con los surrealistas, sobre todo Marcel Breton y Robert Desnos, y realizaron espléndidos retratos fotográficos de numerosos escritores y artistas del momento. En 1937 se compraron una granja en la Isla de Jersey, a la que se trasladaron en mayo de 1948. La isla fue ocupada por las tropas alemanas entre 1940 y 1945. Las dos se dedicaron a redactar panfletos que metían en los bolsillos de los soldados alemanes, animándoles a matar a sus oficiales. Fueron detenidas por la Gestapo en julio de 1944 y condenadas a muerte el 16 de noviembre del mismo año. El indulto llegó en febrero de 1945, cuando Francia ya estaba liberada, pero la ocupación de las islas anglonormandas duró hasta mayo de 1945. Al regresar a su casa, descubrieron que la mayoría de su obra había sido destruida.

A partir de ese momento, la salud de Claude empezó a deteriorarse. En 1953 volvió a ponerse en contacto con sus amigos surrealistas e incluso Marcel y ella se trasladaron a París para buscar un piso, pero acabaron volviendo a la granja de Jersey, donde Claude falleció unos meses después. Marcel siguió en la isla hasta su muerte en 1972. Ambas están enterradas juntas.

Portada del libro

Portada del libro

Claude Cahun, poeta, ensayista, andrógina, novelista, periodista, amiga de los gatos, simbolista, individualista, fotógrafa, activista, idealista, soñadora, única.

Añadimos este enlace por si alguien quiere saber más: http://www.arteindividuoysociedad.es/articles/N14/Diana_Saldana.pdf


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Fotógrafos de Baltimore en defensa de los gatos

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Jason y Elizabeth Putsché forman una pareja excepcional que decidió fusionar los conocimientos de Elizabeth en derechos y protección animal con la gran experiencia fotográfica de Jason para fundar Photographers for Animals, una organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo es mostrar el mundo de los animales derribando leyendas, supersticiones y creencias erróneas, así como hacernos más conscientes de los animales que nos rodean y que tendemos a marginar.

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El primer tema que ha interesado al matrimonio son los gatos callejeros de la ciudad de Baltimore, donde viven. En palabras de Elizabeth: “Nuestra percepción de los gatos callejeros, de los gatos sin hogar está estigmatizada. No suelen aparecer bajo una luz muy ventajosa para ellos. Por ejemplo, cuando salen en dibujos animados, siempre están sucios, rebuscan en la basura… Además, no se fían de los seres humanos, son animales más bien nocturnos y poco visibles”.

Baltimore_3Muchas personas dan por hecho que si un gato carece de hogar y vive en la calle, será un animal sucio, propenso a las enfermedades e incluso peligroso. Esa idea, y el hecho de que es prácticamente imposible conseguir que un gato callejero adulto se adapte a un hogar, ha impulsado el desarrollo de crueles programas de eutanasia en los que mueren millones de gatos (además de otros animales) cada año.

En palabras de Jason (y así lo demuestran sus fotografías) “los gatos callejeros son maravillosos, y están perfectamente adaptados a vivir fuera. Hemos visto gatos de pelo largo absolutamente impecables, como si acabasen de salir del salón de su casa”.

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El objetivo del proyecto “Community Cats” (Gatos de la comunidad) es cambiar la idea que muchos tienen del gato callejero y demostrar que forma parte de nuestro mundo. Jason Putsché recuerda que “en zonas rurales siempre hay gatos en el exterior. Forman parte del paisaje y sirven para controlar a los roedores”. El proyecto también defiende el programa TNR (Captura, castración y liberación) para evitar la proliferación de gatos. No disponemos de cifras para España, pero se sabe que en Estados Unidos, el 70% de los gatos que son llevados a las protectoras municipales serán sacrificados. Pero trabajando por zonas, esterilizando tanto a las hembras como a los machos, marcándoles una oreja antes de liberarlos para no volver a capturarlos en una próxima campaña, se controla fácilmente a la población felina.

La pareja lleva cinco años estudiando y fotografiando a los gatos callejeros de Baltimore, desde el centro al puerto, e incluso los alrededores de la ciudad. “Hemos descubierto que los gatos viven donde sea”, dice Elizabeth. “Son seres increíbles a la hora de adaptarse al entorno”.

Baltimore_5La ciudad de Baltimore aprobó un programa TNR en 2009, un enfoque que va ganando adeptos a medida que queda demostrada su eficacia. Antes de ese año, los residentes de Baltimore que alimentaban a gatos callejeros podían ser multados. Ahora se han establecido puntos donde alimentar a los gatos.

Ojalá nuestros municipios entendieran la necesidad y beneficios de implementar programas TNR como lo ha hecho la ciudad de Baltimore. Les recomendamos que entren en los enlaces de Elizabeth y Jason Putsché para ver el trabajo que realizan.

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Jason Putsché Photography
Jason Putsché Photography es un equipo formado por una pareja residente en Baltimore que se especializa en captar imágenes inesperadas. Sus fotos han sido publicadas en revistas y periódicos de la talla de USA Today, The Washington Post y The Baltimore Sun, y las fotos de animales en Best Friends Magazine, Cat Fancy y Animal Wellness. Su página es www.jasonputsche.com.

Photographers for Animals
Photographers for Animals es una organización sin ánimo de lucro dedicada a inspirar cambios positivos hacia los animales. Fundada en 2014 por Elizabeth Putsché, la organización produce documentales, vídeos online y fotografías de forma independiente y con otras organizaciones a favor de la defensa animal. www.photographersforanimals.org.


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Los gatos de Willy Ronis

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Gato provenzal

Así se titula un libro, publicado por Flammarion en 2007, en el que Willy Ronis escogió sus 50 fotos favoritas de gatos y contó numerosas anécdotas de su vida como fotógrafo. Colette Felous, en el prefacio, dice: “Los gatos de Willy son magníficos, Ronis_2conózcanlos, déjenles entrar en su vida. Cuesta entender cómo consiguió atraparlos al vuelo, seguir su verdad más íntima, hacerlos existir en su más elevada sencillez. Solo un artista inmenso puede dejar hablar así a los gatos, sin traicionarlos, sin exagerar, sin hacerlos bonitos. Haber estado allí, en el sitio adecuado, siempre dispuesto, es su secreto y su arte. (…) Este recorrido de un trozo de vida de Willy Ronis a través de la mirada de los gatos es, a la vez, un momento de ternura en estado puro y una declaración de amor por la vida”.

Willy Ronis nació el 14 de agosto de 1910 en París y murió el 11 de septiembre de 2009 en esa misma ciudad, a los 99 años. Es uno de los representantes más importantes de lo que se llamó posteriormente “fotografía humanista”. Era hijo de un judío de Odessa y de una pianista lituana judía que emigraron a París huyendo de los pogromos. De joven deseaba ser compositor, pero al regresar del servicio militar en 1932, su padre estaba muy enfermo y le pidió que le ayudara en el estudio fotográfico. Fotografió las manifestaciones obreras de 1934. Al morir su padre en 1936, la familia vendió el estudio y Willy Ronis pudo consagrarse plenamente a los reportajes.

El gato de la portera (Calle de Tournon)

El gato de la portera (Calle de Tournon)

Compartía las ideas políticas de otros fotógrafos que ya eran célebres en la época, Robert Capa y David “Chim” Seymour; conoció a Kertesz, Brassaï y Cartier-Bresson. Una vez acabada la II Guerra Mundial entró en la agencia Rapho y gracias al apoyo de su amigo Roméo Martinez colaboró en revistas de la talla de Regard, Time y Life.

“Belleville-Ménilmontant”, “Sur le fil du hasard” et “Mon Paris” son algunos de los libros importantes que publicó. Junto a Robert Doisneau y Edouard Boubat, es considerado como “uno de los principales fotógrafos de la escuela francesa de posguerra que supo conciliar con talento los valores humanistas y las exigencias estéticas del realismo poético”.

Vincent y el gato (1910)

Vincent y el gato (1910)

Se mudó a Provenza en 1972, y desde entonces hasta 1980 dedicó gran parte de su tiempo a la enseñanza en la Escuela de Arte de Avignon, y en las universidades de Aix-en-Provence y Marsella.

Gato provenzal

Gato provenzal

Creó su última serie de fotografías en 2001. En 2005, el Ayuntamiento de París le dedicó una retrospectiva en torno a los 50 años en que fotografió los barrios populares de Belleville y de Ménilmontant. Actualmente, sus obras se exponen en el mundo entero y forman parte de las colecciones de los grandes museos.

Willy Ronis dijo: “No me inspiró la luz, sino lo que alumbraba”. Sus modelos más habituales fueron su esposa Marie-Anne, su hijo Vincent y sus numerosos gatos negros.


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El fotógrafo y el gato Ulises

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Cartier Bresson 2Henri Cartier Bresson (22 de agosto de 1908 – 3 de agosto de 2004) fue un célebre fotógrafo francés al que muchos consideran como el “ojo del siglo”. A lo largo de su carrera tuvo la oportunidad de retratar a personajes como Pablo Picasso, Henri Matisse, Marie Curie, Édith Piaf, Fidel Castro, Ernesto «Che» Guevara y Gandhi poco antes de ser asesinado. También cubrió importantes acontecimientos, como la Guerra Civil Española, donde filmó el documental sobre el bando republicano Victoire de la vie (La victoria de la vida), o la entrada triunfal de Mao Zedong en Pekín. Fue el primer periodista occidental que pudo visitar la Unión Soviética tras la muerte de Stalin.

Blois, Mme. Mélie (1944)

Blois, Mme. Mélie (1944)

En 1936 conoció al realizador Jean Renoir, con el que rodó tres importante películas, La vie est à nous, un encargo colectivo del Partido Comunista, el cortometraje Una partida de campo y el largometraje La règle du jeu.

Castilla (1963)

Castilla (1963)

Movilizado en 1940, fue hecho prisionero por los alemanes. Consiguió evadirse en 1943 con la ayuda de Louis Aragon y se unió a un grupo de resistentes comunistas que se convertiría en el Movimiento Nacional de Prisioneros de Guerra y Deportados (MNPGD), del que sería el representante oficial. En 1945, el Office of War Information y el MNPGD le encargaron una película acerca de la repatriación de los prisioneros (Le retour).

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Conoció a la fotógrafa Martine Franck en 1966 y se casó con ella en 1970. A partir de 1974 abandonó poco a poco el reportaje para dedicarse a los retratos y al paisajismo fotográfico.

Fue cofundador de la Agencia Magnum.

Cartier Bresson (Ulises y la sombra de Martine Franck)

Cartier Bresson (Ulises y la sombra de Martine Franck)

Entre los cientos de magníficas y sensibles fotografías que nos dejó el gran Henri Cartier-Bresson, se encuentran muchas de gatos, de ellas la más famosa quizá sea “El gato Ulises y la sombra (de Martine Franck)”. Pero otras, sin ser quizá tan conocidas, también son fantásticas, como la del gato frente al hombre sentado en el suelo en una calle de Nueva York. La del campesino, en un pueblo español de esos que ya no existen, con un minúsculo gato en la mano. O la del precioso gato blanco en el escaparate de una tienda de lencería.

Lille (1968)

Lille (1968)


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El gato Misiu

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Misiu es el diminutivo de Miś, que significa “oso” en polaco; nació el 1 de junio de 2013 y vive con Wojciech Redzynia, el autor de las magníficas fotos (www.fotoworas.wordpress.com) que nos ha mandado Marion, una amiga del blog y gran amante de los gatos, residente en Ámsterdam.

Según nos ha contado Marion, unos amigos de Wojciech tienen una pareja de gatos formada por Rubin vel Wiewior (siendo como es, no es de extrañar que tenga una página en Facebook) y Czarna (la negra, ver foto), que tuvo gatitos, y uno de ellos es Misiu. Wojciech se quedó con Miś y lo llevó a vivir con él, a su barco atracado no lejos de la estación de trenes de la ciudad.

Misiu_1

Al parecer, Misiu no tuvo grandes problemas en adaptarse; solo lo pasó mal una noche de fuerte tormenta y el barco se movió demasiado para su gusto, por lo que prefirió refugiarse en un parque cercano y volver a la mañana siguiente, cuando todo se tranquilizó.

Gracias a Wojciech Redzynia por permitirnos publicar estas fotos, y gracias a Marion por contribuir a nuestra página. Sigue leyendo


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Gatos y heavy metal

Tony Stark

Tony Stark

Hace unas semanas, el 6 de mayo para ser exactos, salió a la venta un libro titulado «Metal Cats», que puede traducirse de dos formas “Los gatos del metal” o “Los tíos del metal” (metal haciendo en ambos casos referencia al género musical), publicado por Powerhouse. El libro consiste en 115 fotografías de músicos metaleros con sus gatos. La mayoría de las fotos han sido hechas por Alexandra Crockett, una seguidora del heavy metal desde su adolescencia, entonces sobre todo del death metal sueco y de la Costa Este estadounidense, del black metal noruego, así como algo de doom metal y thrash de la Costa Noroeste del Pacífico. Actualmente prepara un doctorado en psicología clínica centrado especialmente en la justicia social y la defensa.

Alexandra Crockett

Alexandra Crockett

Todas las fotografías fueron realizadas entre 2010 y 2012, para lo que Alexandra recorrió la Costa Oeste desde Seattle a San Diego para visitar a cada uno de los músicos. Se perdió en varias ocasiones camino de sus casas porque no tenía GPS en el coche ni un teléfono inteligente. Pero llegar era lo más sencillo, sacar las fotos era lo más difícil. “Fue una locura”, dice la fotógrafa. “No había nada organizado de antemano”. Por suerte, es muy paciente y consiguió lo que quería para el libro: “La mayoría de las fotos publicadas en el libro fueron hechas en ese instante en que el gato mira a la cámara preguntándose qué es eso coincidiendo con la luz adecuada”, añade.

Brett Hanson de Evil Slime con Abigail

Brett Hanson de Evil Slime con Abigail

(Del artículo “Cats and the Metalheads Who Love Them, de David Rosenberg)

Eddie-Peredeson-de-Thou-Shall-Kill-con-Squirrel

Eddie Peredeson de Thou Shall Kill con Squirrel

Unas frase extraídas de la introducción de Bariann Tuite, relaciones públicas de Black Birch, Broken Limbs Recordings:

“Lo que empezó como un pequeño proyecto fotográfico en 2010 se ha convertido en un libro realizado a base de dedicación y trabajo, lleno de respeto por nuestros peludos colegas. El lector se deleitará contemplando estas fotos de músicos del metal o de personas creativas de la escena del metal y de sus amigos felinos, y parte de los ingresos generados por la compra del libro servirá para ayudar a refugios y protectoras “no-kill” (N.T.: No sacrifican a los animales por mucho que tarden en ser adoptados) de la Costa Oeste que luchan para proteger a nuestros amados compañeros”.

El heavy metal suele asociarse a una música ruidosa y a gente violenta. Quizá las pocas fotografías que publicamos en esta entrada ayuden a cambiar una imagen en el 99,9% errónea de estos músicos y de sus seguidores. Son personas amables, generosas, pacíficas, educadas y con un gran sentido del humor. Ya se sabe, las apariencias engañan.